El Senado: sobraron chicanas, pero también votaron proyectos económicos claves
El oficialismo y Juntos por el Cambio se cruzaron por las movilizaciones de apoyo a Cristina Kirchner, la represión de la Policía porteña y los dichos del presidente sobre Diego Luciani.
A pesar de las tensiones políticas, el Senado logró avanzar este jueves con dos proyectos que el el ministro de Economía, Sergio Massa, pidió aprobar antes de que llegue al Congreso el Presupuesto 2023. El oficialismo, con el apoyo de Juntos por el Cambio, convirtió en ley la Promoción de las inversiones en la industria automotriz, así como también los Incentivos a la bio y la nanotecnología.
El debate quedó teñido desde el inicio por los cruces entre el Frente de Todos y la oposición por las movilizaciones de apoyo a Cristina Kirchner, el operativo policial en Recoleta y las declaraciones del presidente Alberto Fernández contra el fiscal Diego Luciani. Las legisladores destinaron la mayor parte del tiempo de la sesión, casi cuatro horas, a estos temas, con pedidos de cuestiones de privilegios incluidos. El tratamiento de los proyectos económicos que esperaban en el Ejecutivo nacional fue mucho más breve, en tan sólo una hora quedaron sancionados por unanimidad.
A sabiendas de que el hemiciclo se convertiría en escenario de discusiones que la involucrarían directamente, la vicepresidenta se limitó a abrir la sesión y se retiró del recinto un poco antes de lo que suele hacerlo. Apenas terminó de cantar el himno nacional, le dejó su lugar a la presidenta provisional, Claudia Ledesma de Abdala. En Juntos por el Cambio, celebraron la decisión. "Si se quedaba iba a ser leído como una provocación, aunque esta es su casa", apuntaron desde el interbloque opositor.
Ninguno de los senadores llegó al recinto desprevenido sobre el debate que se avecinaba por fuera del temario. El jefe del bloque del Frente Nacional y Popular, José Mayans; y el titular de la bancada radical, Luis Naidenoff, habían acordado un rato antes que el Frente de Todos y Juntos por el Cambio presentarían proyectos de repudio. Los primeros a la represión del sábado en las inmediaciones del departamento de la vicepresidenta, incluidas las agresiones al diputado Máximo Kirchner. Del otro lado apuntaron contra el presidente Alberto Fernández por haber comparado en un programa televisivo a Luciani con el fiscal fallecido Alberto Nisman.
El tenor de los planteos de unos y otros fue más suave de lo esperado. En Juntos por el Cambio midieron cada una de las palabras de los senadores oficialistas al momento de contestar o contrarrestar los dichos de quienes los acusaron varias veces de "gorilas". Naidenoff y el jefe del interbloque de la coalición opositora, Alfredo Cornejo, estaban preparados para elevar la voz, en caso de considerarlo necesario.
"Pensábamos que nos iban a tirar con todo, pero no. Estuvieron bastante tranquis", dijeron desde el bloque de la UCR. Una de las pocas intervenciones que resonó en las filas opositoras fue la de la jefa del bloque de Unidad Ciudadana, Juliana Di Tullio, que les enrostró el apoyo y el "amor" que recibió Cristina Kirchner en estos últimos días. "Han puesto al peronismo otra vez en el banquillo de los acusados", dijo la senadora bonaerense.
"Nos quieren disciplinar. Lo que pasa es que hasta el 25 de mayo de 2003 no volvimos a tener un dirigente indisciplinado, no lo volvimo a tener hasta que llegó Nestor Kirchner", subrayó Di Tullio, y continuó: "Ustedes nos tratan de violentos a nosotros, es una cosa escandalosa. ¿No les da vergüenza cuando ven una horca con la cara de Cristina en una movilización de ustedes? ¿No les da vergüenza cuando ven una bolsa mortuoria con la cara de Estela de Carlotto?". Por último, les pasó un aviso: "Pusieron en estado de alerta y movilización a todo el partido peronista".
"Tienen que dejarse de pelear por quien es más gorila", lanzó el legislador neuquino Oscar Parrilli, quien además les recordó a los integrantes de Juntos por el Cambio, bajo la mirada atenta del senador José Torello -uno de los miembros de la mesa judicial de Cambiemos- que "tienen un prófugo", en alusión a Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, ex asesor de Mauricio Macri en temas judiciales. Algo similar dijo Anabel Fernández Sagasti, con un cartel con el rostro del diputado del Parlasur.
Naidenoff afirmó que "no se juzga un modelo políticos ni los 12 años" y "no se está juzgando a todo el peronismo". "¿Todo el peronismo es Lázaro Baez? Ni tampoco Cristina es todo el peronismo, ni los 12 años son todo el peronismo. No mientan más", señaló el senador formoseño. Y agregó: "Lo que se pretende con todo esto es tapar la inoperancia e incompetencia que tienen para gobernar".
"Es probable que una parte de los argentinos la quiera a Cristina beatificada, la quiera canonizada, pero a la mayoría de los argentinos les importa un carajo la causa de Cristina", dijo Cornejo.
A esa altura, los senadores ni siquiera estaban debatiendo la letra de los dos proyectos de repudio del oficialismo y los dos de Juntos por el Cambio. Si bien habían aprobado su tratamiento sobre tablas, luego evitaron votarlos en el recinto y decidieron que pasen a comisión. Cada espacio había podido dejar asentado su reclamo y reproducir en el Senado la discusión que comenzó hace diez días cuando Luciani pidió una condena de 12 años para la vicepresidenta.