El acuerdo con el FMI empezó a cobrar facturas internas
Las declaraciones del economista Claudio Lozano, integrante del Frente de Todos, provocaron malestar en la Casa Rosada. El acuerdo con el FMI se debe discutir en el Congreso donde aparecen más diferencias en el oficialismo que en la oposición
La confirmación de un preacuerdo con el Fondo Monetario Internacional generó más ruido interno en el Gobierno que una pulseada con la oposición, a contramano de las declaraciones de las últimas semanas. El propio presidente Alberto Fernández, la vicepresidenta Cristina Fernández y la primera línea de los ministros -incluido, aunque más tímidamente, Martín Guzmán- habían "atendido" al Gobierno de Mauricio Macri con los argumentos de que la deuda pactada en 2018 era inviable de repago, que había sido decidida políticamente y que había servido para una fenomenal fuga de capitales.
Todo acuerdo es político
La mención a las elecciones de 2023 que hace el economista parece de una anticipación insólita. Puede ser una sobrerreacción tardía del cierre de Alberto hacia el PJ -cuando aceptó presidir el partido en lugar de liderar la alianza- y una demanda de mayor participación de las fuerzas políticas más chicas que integran el Frente de Todos. O un realineamiento de sectores internos.
Todavía quedan más pasos para medir la temperatura en el FdT. El acuerdo debe ir al Congreso para ser convalidado y todavía no se pronunció la vicepresidenta y titular del Senado, Cristina Fernández. Y tampoco lo hizo el presidente del bloque de Diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner. El único que tuvo relativo protagonismo fue el titular de la Cámara Baja, Sergio Massa, que participó en la reunión reservada en la Casa Rosada, previa al anuncio.
A menos de 48 horas de anunciado, parece que los costos del acuerdo se seguirán facturando dentro del oficialismo