PARIDAD EN LA MACRO

El consumo en 2024: un panorama muy poco alentador

Los años posteriores a la pandemia representaron una "primavera" para el consumo. Aún con una inflación que no lograba encontrar su techo, el panorama en Argentina era de alza. Así cerraron el 2022 y el 2023. Sin embargo, el debut del nuevo gobierno nos encuentra con una rotunda caída del consumo en enero y un pronóstico fatalista para febrero. Resulta lógico cuando miramos los precios en las góndolas y los contrastamos con los escasas mejoras del ingreso, con una inflación que elevó nuevamente su piso, marcando un 25,5% en diciembre y un 20,6% en enero. ¿Qué podemos esperar hacia adelante?

Si miramos el consumo a largo plazo en Argentina, la tendencia es de caída. Concretamente, en 2023 consumimos un 9% menos que en 2017 en volumen y un 13% menos en volumen per cápita de bienes. No obstante, la foto de los últimos dos años es de lenta recuperación. Esto sucede porque hay un doble efecto: en el largo plazo, el ingreso disponible se desploma (según los datos de Ecolatina, el ingreso disponible de diciembrede 2023 fue un 43% inferior al del mismo mes de 2017). Y en el corto plazo, a causa de la brecha cambiaria y el desfase de los precios de la economía, el valor relativo de los bienes de la canasta está en caída. De hecho, los precios relativos de la canasta de consumo masivo cayeron un 15% en 2023 frente a 2020.

Vale la pena detenerse un momento para ahondar en el punto de los precios relativos. Con una brecha cambiaria cercana al 150%, el cierre del gobierno de Alberto Fernández estuvo marcado por una enorme diferencia entre un dólar oficial a $400 y un dólar paralelo a $1.000. En ese momento, algunos bienes estaban "valuados" a un dólar paralelo y otros a un dólar oficial.

Los alimentos, en su mayoría, todavía estaban valuados a un dólar de $400. Por su parte, los bienes durables (por ejemplo los de tecnología) ya se encontraban valuados a un dólar de $1.000. Es decir, considerando un dólar a $1.000, un televisor ya estaba al mismo precio en dólares que en Estados Unidos. Así y todo, hasta noviembre, el consumo de electrodomésticos se mantenía estable respecto del año anterior. ¿Cómo era posible que los hogares argentinos, en un contexto de elevada inflación y salarios atrasados, pudiesen seguir comprando electrodomésticos? Justamente porque los alimentos estaban corriendo a un dólar de $400.

Con la llegada de Javier Milei a la presidencia, y de Luis Caputo al Ministerio de Economía, se definió un camino de achicamiento de la brecha cambiaria a través de una muy fuerte devaluación en diciembre. Los bienes que estaban valuados, entonces, a un dólar de $400 pegaron un gran salto hasta quedar valuados a un nuevo dólar oficial de $800. De esta manera, los bienes de la canasta de consumo masivo, que en noviembre sostenían un precio 7% inferior a la media de la economía, pasaron a tener un precio 13,7% superior a la media en enero (Ecolatina, febrero 2024). Es decir, los alimentos, los productos de limpieza, los artículos de higiene personal, las bebidas y otros componentes de la canasta total incrementaron 20 puntos su precio relativo en solo dos meses.

 

La caída en la industria

¿Qué pasó entonces con los bienes durables? Aunque todavía no hay datos publicados, muchos integrantes de la industria ya anuncian caídas estrepitosas de los volúmenes. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa, por ejemplo, reportó una caída de ventas de 28,% en enero y de 25,5% en febrero en los comercios minoristas. Esto tiene un sentido práctico muy claro.

En la medida en que los alimentos estuviesen "baratos", los hogares que tenían resto para acceder a bienes valuados a un dólar paralelo, los compraban. Sin embargo, el consumo masivo también se contrajeron en enero y se pronostica una caída aún superior para febrero. Es decir, la pérdida de ingresos fue tan contundente que no solo cayeron los bienes "caros" y prescindibles sino que también se derrumbaron los bienes que ajustaron su precio relativo.

¿Qué se espera hacia adelante? Las perspectivas no son prometedoras. Según las estimaciones de Ecolatina, el ingreso disponible caerá un 12,5% a lo largo de 2024. Y si bien tendrá una recuperación del 4,7% en 2025, esta mejora nos dejará un ingreso que, hacia diciembre de 2025, todavía estará un 8% por debajo de los valores de 2023. Con este panorama, el desafío del Gobierno parece muy claro. Si no se consigue recomponer los salarios, la actividad interna seguirá cayendo al menos por dos años más.

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