CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

El desarrollo económico en la era inteligente, una forma de darwinismo

Ya iniciada la cuarta revolución industrial, develamos cuáles son las claves para entender esta etapa tecnológica que fusiona biología, física y software

La cuarta revolución industrial o industria 4.0 no solo transformó el modo de concebir la relación entre la tecnología y los procesos productivos sino que también va un poco más allá: existe una búsqueda de la automatización total de las manufacturas que impulsa que las empresas puedan controlar toda la cadena productiva desde la nube.

En ese marco, Klaus Schwab, presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial (WEF), definió este momento como "la transición hacia nuevos sistemas que están construidos sobre la infraestructura de la revolución digital". La cuarta revolución, según plantea Schwab, "se caracteriza por una fusión de tecnologías que difumina las líneas entre las esferas física, digital y biológica".

 

 

¿Por qué podemos hablar de una industria 4.0?

De acuerdo con Schwab, lo que marca el comienzo de una nueva revolución industrial son tres características claves: la velocidad, el alcance y el impacto de los sistemas.

Evoluciona a un ritmo exponencial, sin precedentes históricos Está interrumpiendo casi todas las industrias en todos los países La amplitud y la profundidad de estos cambios anuncian la transformación de sistemas completos de producción, gestión y gobernanza

Si bien miles de millones de personas ya estaban conectadas a través de celulares y computadoras gracias al Internet, las posibilidades ahora se multiplicarán, afirma el autor, debido a avances tecnológicos como la inteligencia artificial, la robótica, el Internet de las cosas, la biotecnología y la computación cuántica, entre otras.

 

¿Qué efectos tiene sobre la industria?

Muchas industrias están empleando nuevas tecnologías para satisfacer las necesidades existentes, perturbando así las cadenas de valor industriales. Asimismo, gracias al acceso a plataformas digitales para la investigación, el desarrollo, el marketing, las ventas y la distribución, los competidores ágiles e innovadores pueden desbancar a operadores tradicionales bien establecidos. También están cambiando los consumidores, quienes además de buscar más transparencia y participación muestran nuevos patrones de comportamiento (cada vez más basados en el acceso a redes móviles y datos) que obligan a las empresas a adaptar la manera en que diseñan, comercializan y ofrecen sus productos y sus servicios.

En su artículo, Schwab menciona cuatro efectos de la cuarta revolución industrial:

Cambio en las expectativas de los clientes. Los consumidores y las empresas se posicionan en el centro de la economía, demandando mejoras tanto en la atención como en la personalización de los servicios. Mejora de los productos. Los productos físicos se complementan con capacidades digitales para aumentar su funcionalidad, durabilidad y valor. Innovación colaborativa. La velocidad de la innovación requiere el despliegue de nuevas formas de colaboración, facilitadas por tecnologías que transforman los servicios y el rendimiento de los activos. Transformación de las formas organizativas. Las plataformas globales y los nuevos modelos de negocio demandan un replanteo de los talentos, de la cultura empresarial y de las estructuras organizativas.

 

 IA en la industria
Cómo se adaptan los países al nuevo escenario

En el 2016, un artículo de la BBC alertó que esta tendencia podría acabar con cinco millones de puestos de trabajo en los quince países más industrializados del mundo. Sin embargo, Schwab señaló que esto podría elevar los niveles globales de ingreso y mejorar la calidad de vida de poblaciones enteras, especialmente en el caso de aquellas que hayan tenido la posibilidad de acceder a la infraestructura digital y a las habilidades necesarias para integrar la tecnología en los procesos de trabajo y mejorar la eficiencia.

No obstante, esto no implica que el desarrollo llegue a todos los países. En los de mayores ingresos, según señala la OIT, estas mejoras podrán tardar menos en implementarse, mientras que en las demás naciones serán las grandes corporaciones las primeras en dar el salto y luego el resto se irá sumando a la "ola de automatización", lo que ocasionará un cuello de botella en lo que respecta a la productividad.

Para llegar a este escenario es necesario que cada país (dependiendo de su situación) comience a trazar estrategias y políticas conscientes para adecuarse al mercado. Las naciones en desarrollo deberán mejorar la infraestructura digital, fomentar la transferencia de tecnología, desarrollar habilidades en IA y promover la colaboración internacional; mientras que los países de ingresos elevados podrán enfocarse en cómo mitigar la desigualdad y los efectos de la automatización.

 

 

La "era inteligente"

Al profundizar sobre el escenario actual, Schwab aseguró que ya comenzamos a transitar la "era inteligente". Este fenómeno, impulsado por avances exponenciales en inteligencia artificial (IA), computación cuántica y blockchain, está revolucionando sectores enteros y transformando la vida de millones de personas.

En el ámbito de la salud, los sistemas basados en IA ya superan las capacidades humanas en lo que respecta a diagnóstico, descubriendo medicamentos y diseñando tratamientos personalizados a partir de datos genéticos. En la agricultura, los productores maximizan el rendimiento de las cosechas con ayuda de algoritmos, mientras que las fábricas adoptan sistemas inteligentes que reducen costos y desechos. Incluso el sector financiero, históricamente conservador, se rindió ante algoritmos que predicen el mercado con asombrosa precisión.

Según consideró Yang Qiang, experto en minería de datos y IA, el desarrollo de esta tecnología atravesará dos fases. En la primera, cada sector integrará herramientas específicas, como el reconocimiento facial en seguridad o la gestión de riesgos en la banca. En la segunda, la IA se convertirá en el centro de nuevas industrias, abarcando desde bancos totalmente autónomos hasta sistemas de atención al cliente basados íntegramente en algoritmos.

 

¿Qué nos toca a nosotros?

Estar calificado será clave para avanzar en el mercado durante los próximos años. Al respecto, Schwab subrayó que "los mayores beneficiarios de la innovación tienden a ser los proveedores de capital intelectual y físico". Se requieren personas que puedan manejar las nuevas tecnologías y proveer un insight enriquecedor. La mano de obra, como se dijo, será reemplazable en el futuro. Lo que importa son las mentes despiertas y creadoras, cuya capacidad no sea replicable por algoritmo alguno.

Aunque parezca que no es suficiente, seguir formándose a lo largo de la vida es esencial. "La demanda de trabajadores altamente calificados aumentó, mientras que la demanda de trabajadores con menos educación y menos habilidades disminuyó" destacó el economista.

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