El dólar trepó 2,5% ante nueva baja de tasas y mal clima global
Quebró una racha de cuatro descensos consecutivos
La tasa de Leliq quedó al borde de quebrar el piso del 60% y, tras el fuerte desplome del lunes, el dólar recuperó 90 centavos ayer.
Después de cuatro bajas consecutivas, la divisa estadounidense avanzó un 2,46% en la plaza mayorista, para cerrar a $37,40; mientras que en las pizarras de los bancos subió 70 centavos en promedio, a $38,32.
El mercado se mantiene expectante ante la posibilidad de que el Banco Central deje caer la tasa de referencia por debajo del límite de 60% que se había comprometido mantener hasta diciembre, luego de que el Relevamiento de Expectativas (REM) de noviembre confirmara la segunda baja al hilo en los pronósticos de inflación a 12 meses, lo que habilita a la entidad monetaria a eliminar ese piso.
El BCRA adjudicó $163.633 millones en Leliq ayer a una tasa promedio de 60,003%, contra un vencimiento de $134.579 millones.
Según operadores, el repunte del dólar ayer se debió a una combinación entre la expectativa de que la tasa de Leliq perfore el 60% y el mal clima de los mercados internacionales, que ahora desconfían de la tregua que acordaron Estados Unidos y China durante la cumbre del G20 el último fin de semana en Buenos Aires.
"El súbito cambio de clima en el plano internacional pareció tener pleno efecto contagio en el mercado local", afirmó Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de Cambio.
Y agregó: "La baja de la tasa también contribuyó para generar las condiciones que estimulan un cambio en la estrategia de inversión, dolarizando portafolios en un contexto de mayor nerviosismo por un panorama externo otra vez complejo".
Operadores señalaron que la suba del dólar se acentuó sobre el final de la rueda, con una demanda "descontrolada" que lo hizo subir 30 centavos en los últimos 20 minutos de la sesión.
Analistas advierten que el principal desafío del BCRA es tratar de seguir manteniendo el delicado equilibrio que existe entre dólar/tasa de interés. Si bien el sobrecumplimiento de la meta de crecimiento cero de la base monetaria y el descenso de las expectativas de inflación le da margen para relajar su política monetaria, bajar demasiado rápido la tasa podría comprometer la estabilidad de los depósitos a plazo fijo y disparar nuevamente el tipo de cambio.