El endeudamiento como estrategia de subsistencia: ¿un fenómeno creciente?
El 41,4% de las personas utilizó ahorros para afrontar sus gastos, unos 5,2 puntos más que en 2023. Paralelamente, una parte importante de la población se financió utilizando tarjetas de crédito (52,1%),
Las deudas de los hogares y las familias en Argentina se han vuelto un tema de interés creciente para los centros de estudio, los activistas sociales y los formuladores de política. Si bien parte de la población recurrió históricamente a mecanismos de financiamiento para acceder a bienes más onerosos, el deterioro sistemático en el poder adquisitivo de los sectores populares en los últimos años reaviva las preguntas sobre las estrategias de subsistencia que emplea la población. Más aún en un año signado por el salto de la pobreza y de la indigencia, con políticas de liberalización de precios y desregulación de mercados vinculados con bienes y servicios básicos.
El endeudamiento como reflejo de la crisis económicaEn el último año, muchos hogares recurrieron a sus ahorros y al endeudamiento para cubrir necesidades básicas como alimentos, medicamentos y alquileres. Según datos del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas basados en la Encuesta Permanente de Hogares del segundo trimestre de 2024, el 41,4% de las personas utilizó ahorros para afrontar sus gastos, unos 5,2 puntos más que en 2023.
Paralelamente, una parte importante de la población se financió utilizando tarjetas de crédito (52,1%), préstamos informales (18%) y créditos bancarios (12,1%). En ese marco, los sectores más empobrecidos sufren especialmente esta dinámica. Entre aquellos que se encuentran en la pobreza extrema, el endeudamiento con familiares y amigos creció 8,8 puntos, en un contexto de ajuste fiscal que intensifica las desigualdades.
Impacto en los hogares encabezados por mujeresEl endeudamiento golpea con mayor fuerza a los hogares a cargo de mujeres, quienes suelen enfrentar mayores responsabilidades de cuidado y menores oportunidades de empleo. Un informe de la CEPAL y el Ministerio de Economía publicado en 2023 señalaba que casi el 60% de estos hogares recurrió a alguna forma de financiamiento, frente al 50% de los hogares encabezados por varones.
El 72,6% de los hogares sostenidos por mujeres destinó el financiamiento a la compra de comida y de medicamentos, mientras que siete de cada diez enfrentaron atrasos en el pago de deudas o de servicios básicos. Esta situación impone una sobrecarga para las mujeres ya que no solo asumen mayores responsabilidades de cuidado sino que además deben dedicarse a gestionar recursos escasos en un entorno de vulnerabilidad financiera creciente.
La situación de los inquilinos endeudadosLos inquilinos conforman otro grupo especialmente afectado por el endeudamiento. Según un relevamiento realizado en septiembre por Inquilinos Agrupados y Ni una Menos, el 64,6% de estos hogares registra deudas y casi el 45% de sus ingresos se destina a pagar alquileres y expensas, sin incluir otros servicios básicos. La proporción de inquilinos endeudados se ha incrementado constantemente a lo largo del año, reflejando una creciente dependencia financiera.
El endeudamiento en este grupo se destina a consumos básicos: el 38% se endeuda para comprar alimentos y más del 30% de los inquilinos endeudados recurre a financiamiento para pagar el alquiler. Además, la mayoría de estos hogares enfrenta deudas con más de un acreedor, combinando préstamos bancarios, plataformas digitales y financiamiento informal de familiares y amigos.
Asimismo, el porcentaje de personas con deudas de alquiler pasó del 18% al 21% en un año, según datos de ACIJ, CELS y otras organizaciones, evidenciando no solo dificultades financieras sino también amenazas al derecho a la vivienda.
Deudas, causas y efectosAdemás de expresar los límites de los hogares para satisfacer las necesidades básicas, este fenómeno también genera un círculo de deuda difícil de romper. Al derivar una parte significativa de sus ingresos al pago de deudas, las familias reducen su capacidad de destinar recursos a la educación, salud o mejoras habitacionales, perpetuando su situación de vulnerabilidad.
La combinación de políticas económicas contractivas, deterioro en los salarios y recortes en programas sociales está empujando a un amplio conjunto de personas a depender de fuentes de financiamiento que agravan su fragilidad.
En este contexto, habilitar el cobro de programas sociales a través de billeteras virtuales como Mercado Pago genera riesgos significativos. De acuerdo con datos recientes, el 60% de las personas que cobran planes por esta vía obtuvieron su primer crédito. Cuando los préstamos se destinan principalmente a la subsistencia, esta supuesta inclusión financiera puede derivar en una mayor explotación, profundizando la crisis.
El endeudamiento destinado a consumos básicos como estrategia de subsistencia es un síntoma de una crisis estructural que no puede ignorarse. Pensar respuestas urgentes e integrales para evitar que las deudas sigan amenazando a los sectores más empobrecidos es todavía un desafío pendiente.