El macrismo rechazó la críticas de la UCR, pero evitará confrontar
Apuntaron contra el propio radicalismo y contra Monzó
Al igual que en otras oportunidades, desde el Poder Ejecutivo nacional intentarán calmar el enojo de sus socios de la UCR, esta vez, por haber quedado afuera del Consejo de la Magistratura. Aunque rechazan los cuestionamientos del Comité Nacional de ese partido, buscarán acercar posiciones, primero en Diputados a través del presidente de esa Cámara, Emilio Monzó, -a quien dentro de PRO critican por haber avisado tarde de la jugada política que preparaban desde el peronismo- y, en caso de ser necesario, con un encuentro en la Casa Rosada antes del comienzo de la Cumbre de Líderes del G20.
Ni la carta, que sin mencionar nombres acusa a "las filas del propio oficialismo" de "impericia, mala praxis y desidia política" en las negociaciones que la administración central llevó adelante con gobernadores y legisladores peronistas para aprobar el Presupuesto 2019 y que habrían desembocado en que el radicalismo se quedara sin un asiento en el órgano judicial encargado de seleccionar y sancionar jueces; ni las ausencias del diputado Mario Negri y el senador Luis Naidenoff en la reunión de Gabinete de ayer por la mañana tendrán en lo inmediato una respuesta pública por parte del presidente Mauricio Macri. Ni siquiera, del jefe de Gabinete, Marcos Peña.
La primera reacción del Ejecutivo nacional fue desestimar las acusaciones volcadas en la misiva que lleva la firma del gobernador de Mendoza y titular de la UCR, Alfredo Cornejo. "Lo que plantean los radicales no tiene asidero. El PJ no necesitaba negociar nada con nosotros para conseguir el número y quedarse con dos consejeros. Son cosas que pueden pasar", manifestó un funcionario nacional. Otra fuente gubernamental sostuvo que "antes de quejarse, los radicales deberían haberse ocupado ellos mismos de asegurarse un lugar en el Consejo".
Desde Balcarce 50 también señalaron que otra de las razones por las que el kirchnerimo, el massismo y el resto del PJ se juntó para conseguir que los diputados Eduardo De Pedro, del FPV; y Graciela Camaño, del Frente Renovador, ocupen una silla en el Consejo de la Magistratura es la decisión de los radicales de frenar en el Senado el pliego de Sebastián Argibay, propuesto como juez de Santiago del Estero, a pesar de que contaba con el apoyo del macrismo.
"¿Los radicales de verdad creen que pueden impedir que se vote el pliego de un juez que es cercano a (el gobernador de Santiago del Estero) Gerardo Zamora y que eso no va a tener consecuencias? ¿Creen que pueden hacer eso y que los legisladores de Santiago no van a dar alguna una respuesta?", apuntaron desde PRO.
Aunque el diálogo entre la cúpula radical y el presidente es permanente, esperarán para recibir a los máximos exponentes de ese partido en la Casa Rosada. No quieren llegar a la Cumbre de Líderes del G20 con cortocircuitos con sus aliados de Cambiemos pero tampoco apurar los tiempos. Luego de lo que consideran que fue una advertencia "al filo" por parte de Monzó al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y Peña sobre las dificultades para desactivar el acercamiento entre los distintos sectores del peronismo, esperan que sea el propio presidente de Diputados el que resuelva puertas adentro los desacuerdos con los radicales.