El "memento mori" de Elon Musk
Por qué el poderoso presidente de Tesla debió abandonar su propia compañía. Redes sociales y nuevos grupos de presión
"Am considering taking Tesla private at $ 420. Funding secured." 53 caracteres fueron suficientes para que Elon Musk desatara un conflicto que lo dejaría fuera de la presidencia de su propia empresa Tesla. El motivo: quitar a la empresa de la esfera pública para convertirla en privada, asegurando los fondos para ese traspaso y declarando un valor de acción estimado superior al real.
Ahora bien, ¿cómo puede un tweet afectar la estabilidad laboral de uno de los empresarios más influyentes del mundo? ¿Cómo puede inclusive una simple comunicación revocar la cuota de poder de un líder dentro de una organización? ¿Distintos órdenes de poder en una empresa pueden realmente equilibrarse cual poderes de una República? Evidentemente detrás de los 53 caracteres hay mucho más que un intento de cambio accionario.
En la antigua Roma, un general victorioso solía desfilar por las calles junto al pueblo aunque con una particular compañía: un siervo detrás le mencionaba la frase "memento mori" que significa "recuerda que morirás". A pesar de la grandilocuencia de la victoria de guerra, el general nunca debía olvidar la finitud, lo efímero y la imposibilidad de poderlo todo. Las repúblicas desde entonces intentan a través de la división de poderes limitar el poder del presidente o primer mandatario. Y las empresas en menor medida, cuentan con marcos legales y sistemas éticos que buscan similares objetivos. En el caso de Elon Musk, parece que ningún siervo le hizo ver que estaba cometiendo un grave error.
Décadas atrás, las preguntas del segundo párrafo hubieran sido negativas. Hoy, una errada comunicación puede afectar una continuidad, una cuota de poder e inclusive un negocio en toda su extensión. Ya no hay espacio para el error cuando se trata de comunicar y esta experiencia de Elon Musk puede convertirse en un digno caso de estudio para líderes organizacionales.
El poder es un intangible, un recurso compartido por diversos actores toda vez que se trate de espacios políticamente amplios y validantes de los intereses sectoriales en interacción. Ser poderoso no implica ser impune o transgresor de normas sin más razón que una expectativa unilateral. Por lo contrario, implica una gran responsabilidad. Un solo tweet, una sola idea mal comunicada puede alterar el clima laboral y afectar la operación en curso. Profundizando en el ejemplo, este error significó 40 millones de dólares en multas y la renuncia a una presidencia del empresario tecnológico más importante del mundo.
Progresivamente las redes sociales desdibujan las fronteras organizacionales, convirtiendo lo privado en público y a los stakeholders externos en grupos de presión con injerencia en las decisiones internas. Apelando al viejo axioma de guerra "las grandes batallas se ganan en pequeños detalles" las empresas tienen que prestar especial atención a la interacción generada en redes sociales convirtiendo a esta cuestión en una arista más de la estrategia general.
En las empresas, administrar poder suele ser un tema álgido para cualquier Directorio. Los líderes implicados en ello deben contemplar tener en sus equipos colaboradores con la capacidad de negar. Ya no siervos, sino recursos humanos capaces de esgrimir el "memento mori" romano cuando sea pertinente. Porque no es fácil administrar poder ni estar en la cima, será siempre necesario para estos líderes contar con personas aptas para decir que no. Los espacios de poder dentro de las empresas deberían asegurarse mecanismos de autocontrol de conductas, decisiones y comunicaciones que puedan dañar a la organización o peor aún a sus propios líderes. Volviendo al párrafo anterior, pueden ser colaboradores valiosos o bien sistemas éticos que oficien de barreras.
Lúdicamente puedo pensar que la conducta de Elon Musk hubiera sido algo normal en Argentina. En caso que despidiera a todo el Directorio bajo la idea que la empresa es él, todos lo hubiéramos respetado. Evidentemente, en otras latitudes el balance de poderes se entiende distinto. Un organismo público de control (la Reserva Federal) y un organismo interno de poder (el directorio) determinaron que debía dejar la presidencia y ser multado por su conducta.
Sería necio de mi parte negar el liderazgo de Elon Musk, un innovador cuya mente y visión se encuentran varios años por delante de la media. Sin embargo, no dudo esta experiencia lo hará crecer como líder. Porque serlo implica convertirse en una referencia, en alguien sensible al bienestar de su gente y a la estabilidad de sus emprendimientos. Alguien que pretende dejar una huella y permanecer siendo consciente de su finitud.
Él no tuvo su "memento mori" a manos de un colaborador valioso. Tal vez hoy seguiría siendo presidente de Tesla y esos 53 caracteres hubieran tenido un mejor destino.
*Profesional del Área de Recursos Humanos