El romance en tiempos de redes, internet y relaciones poco profundas
La probabilidad estadística del amor a primera vista es el complejo título de una película simple y amena que se estrena el 15 de septiempre. Chico conoce a chica durante un vuelo, se atraen, se separan y...
Los que ya pasamos los 40 (ayer nomás) aún recordamos aquella icónica película romántica jamás igualada, Antes del Amanecer (1995), protagonizada por Ethan Hawke en plena popularidad como galán, y Julie Delpy.
El filme minimalista de Richard Linklater transcurría durante un viaje en tren entre Budapest y Viena. Allí se conocen un hombre recién abandonado por su novia que recorre Europa rehogándose en su cinismo sobre el amor, y una estudiante francesa que quiere creer en el romanticismo. Ambos se atraen y exprimen al máximo esas horas juntos, conociéndose a fondo y hablando de las cosas relevantes de la vida.
Al separarse, se prometen encontrarse seis meses después, a la misma hora, en la estación vienesa. Eran tiempos de teléfonos fijos y cartas por correo. Así terminaba la película de amor perfecta, que tuvo dos secuelas pero quizá no eran necesarias.
¿Cómo plantear una historia con un disparador similar, en tiempos de redes sociales, internet e infinitas apps que permiten comunicarnos pero también tener múltiples contactos, con diferentes personas?
Los productores de la popular franquicia juvenil A todos los chicos de los que me enamoré encontraron en la novela de Jennifer E. Smith, La probabilidad estadística del amor a primera vista (además de otro título largo) un libro fresco, sin pretensiones grandilocuentes, realista y moderno.
Aquí el romance nace durante un vuelo de Nueva York a Londres, cuando Hadley (Haley Lu Richardson) pierde su avión porque llega tarde a todos lados, incluso a este vuelo que debe llevarla al casamiento de su padre con su nueva pareja, al otro lado del Atlántico.
Este infortunio le permitirá conocer a Oliver (Ben Hardy) con quien la conexión será instantánea. Las tan conocidas diferencias culturales entre una americana y un británico poco tienen que hacer aquí, ya que unas horas abriéndose el uno al otro bastarán para derribarlas.
Hadley es carismática y desenvuelta, tras su sonrisa fácil se esconde algún tema familiar doloroso sin resolver. Su personalidad contrasta notoriamente con la de su compañero de viaje, algo taciturno, estructurado y fanático de las estadísticas, a partir de las que mira y mide el mundo que le rodea.
El chico matemático y la chica despreocupada sentirán que deben pasar más tiempo juntos, pero ¿cómo? Con ganas y una ayuda del Destino, aquí interpretado por Jameela Jamil quien le da el toque fantástico a la historia, interviniendo para que los amantes lleguen a buen (aero)puerto.
Al arribar a Londres, cada uno tiene un compromiso ineludible que cumplir. Sabemos que hoy el tema se resolvería fácil: intercambian números de teléfono o al menos conocen el apellido del otro para buscarlo en Instagram.
Pero... así la película duraría 40 minutos. Una sucesión de pequeños hechos desafortunados complicarán el reencuentro, aunque lejos de alargar la agonía, podremos ver también cómo Hadley y Oliver lidian con sus dramas familiares como adultos, mientras sueñan como adolescentes ese reencuentro tan difícil.
La probabilidad estadística del amor a primera vista se escapa -saludablemente- de esa máxima de muchos filmes actuales del género, donde todo es dolor y clichés sensibleros antes de llegar al final feliz. Simple y directa, logra sonrisas y ese noble objetivo que es volver a creer que el amor puede estar en los lugares más inesperados; pero también hay que ayudar al Destino.