CINE

El siempre polémico festival de Cannes premió a Meryl Streep

Especial para BAE Negocios

@fejlima

Desde Cannes

 

En la tarde del día previo al inicio del Festival, su delegado general siempre brinda una conferencia de prensa en la que recibe las preguntas de los periodistas acreditados de todo el mundo. Si bien Thierry Frémaux anunció que esta sería una edición “sin polémicas” los requerimientos de la prensa y la propia realidad parecen desmentir aquella afirmación.

Son varios los temas que se anticipan controversiales. Los reclamos de los trabajadores precarizados de los festivales sigue generando la amenaza de una huelga durante el evento (ante la pregunta expresa, el delegado general afirmó que se venía hablando del asunto para encontrar una respuesta para estos “trabajadores tan importantes para la realización de un festival”, mas remitió a la dirección de recursos humanos para obtener mayores detalles). La posible aparición de una bomba relacionada con las denuncias sobre abusos y violencia de género en el mundo del cine francés es algo que se pretende frenar con la promoción de medidas específicas tendientes a instalar buenas prácticas al respecto. La pregunta de la prensa sobre si se compartía lo dicho por el alcalde local en torno a que el Me too tenía conductas parecidas a la Stasi (temida policía secreta alemana) sólo suscitó un “No comment” por parte de Thierry Frémaux.

Si a eso se suma la necesidad (o no) de adoptar una posición pública en torno al conflicto en Gaza (Omar Sy, actor y productor francés parte del jurado principal refirió en redes a la matanza de niños, pese a la bajada de línea de “dejar que sean las películas las que hablen por sí mismas”) y la noticia relacionada con el riesgoso escape de Irán del director Mohammad Rasoulof, recientemente condenado a 8 años de prisión, multa y decomiso de sus propiedades por la dictadura de su país y que presentará aquí, ya como exiliado, su película Seed of the sacred fig tree, está claro que el cupo de controversias se haya ciertamente cumplido.

 

Cómo fue la ceremonia de apertura del Festival de Cannes

 

 

La ceremonia de apertura del Festival de Cannes suele ser bastante concisa. Enumeración de las películas programadas, presentación del jurado (con especial énfasis en su presidente, este año: Greta Gerwig) y algún homenaje específico. Este año, la invitada especial, que fue galardonada con una Palma de Oro que honra su carrera es nada menos que la enorme actriz global Meryl Streep. Premiada por este festival por su actuación en Un grito en la oscuridad (dirigida por Fred Schepisi) hace ya 35 años, Meryl Streep ha sabido construir un prestigio único a través de un recorrido de casi 50 años de actividad, en los que ha sido parte esencial de muchas grandes películas. Ganadora de 3 premios Oscar y nominada a 21, la actriz sólo estuvo en Cannes en 1989, cuando recibió el reconocimiento antes referido. El francotirador (Michael Cimino), Kramer vs. Kramer (Robert Benton), La decisión de Sophie (Alan J. Pakula), África mía (Sydney Pollack), Silkwood (Mike Nichols), Los puentes de Madison (Clint Eastwood), Julie & Julia (Nora Ephron) pero también El diablo se viste a la moda o las mucho menos defendibles La dama de hierro, Agosto o ¡Mamma Mía! han formado parte de una deriva en la que la actriz (¡y cantante!) ha sabido conectar con el público al punto de formar parte de nuestro imaginario colectivo, de nuestra cinefilia compartida (tal como sostuvieron desde el festival).

La genial Greta Gerwig luego de su consagración mundial con Barbie y la enorme Meryl Streep juntas en el escenario, dirigiéndose al público y declarando en (mal) francés y en inglés formalmente iniciada la 77 edición del festival. Lujos que sólo Cannes puede darse.

 

 

Meryl Streep recibe la Plama de Honor de manos de Greta Gerwig

Tras la ceremonia, la proyección (fuera de competencia) de Le deuxième acte, de Quentin Dupieux. El director, también músico y disc-jockey (conocido por el seudónimo de Mr. Oizo), ha construido una carrera cinematográfica en la que destaca su humor surrealista que abraza tanto el alma del Cine B, como las múltiples referencias metanarrativas y hasta el sinsentido. Su primer éxito fue Rubber (2010), una comedia negra rodada en Estados Unidos protagonizada por un neumático con poderes telequinéticos.

A ella siguieron múltiples disparates entre los que destacan Mandibules (2020) y las tres películas que pudieron verse en nuestro país en el reciente Festival de Cine Francés: Increíble pero cierto, Fumar causa tos y Yannick (posiblemente su obra más dura e inquietante). Casi todas sus realizaciones fueron exhibidas en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y han tenido una circulación que ha transformado al director francés en un autor de culto, por más que su cine casi nunca llegue a las pantallas comerciales argentinas.

 

Las apuestas de Cannes 

Conociendo su “prontuario” la apuesta del Festival de Cannes de programar Le deuxième acte para la apertura suena a osadía, por más esta sea, sin dudas, su película más multiestelar. En el reparto brillan varias de las figuras más rutilantes del cine francés: Léa Seydoux, Louis Garrel y Vincent Lindon (a quienes acompaña el habitué del cine de Dupieux Raphaël Quenard).

Además, la película dialoga de manera muy directa con la situación antes descripta. Jugando todo el tiempo al desdoblamiento, los protagonistas interpretan una película y reflexionan y hablan sobre ella, transgrediendo los límites de la corrección política y conteniéndose sólo por la amenaza de cancelación. Los límites de ficción y realidad (y la imposibilidad de reflejarla realmente) mutan y se confunden, las dobles y triples actuaciones (sin cortes) confirman la grandeza de estas estrellas al tiempo que se pone en duda la valía del propio sistema del cual este Festival es su máscara más lustrosa. Lo dicho: ¡sólo en Cannes!

 

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