PARIDAD EN LA MACRO

El voto accesible como instrumento para la ampliación democrática

En Argentina, el 3,7% del padrón electoral corresponde a personas con discapacidad: el equivalente a la suma de electores totales de Catamarca, La Pampa, La Rioja, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Asegurar su participación a través del voto accesible es sinónimo de más y mejor democracia.

La Organización Mundial de la Salud estimó que el promedio de personas con discapacidad a nivel mundial supera el 15% y más de 1.500.000 personas solicitaron el certificado único de discapacidad en Argentina. Para las elecciones de este año hay exactamente 1.309.995 personas con discapacidad en el padrón, lo que representa el 3,7% del electorado nacional, el equivalente a la suma de electores totales de Catamarca (0,96%), La Pampa (0,85%), La Rioja (0,86%), Santa Cruz (0,75%) y Tierra del Fuego (0,42%).

A diferencia de lo que se cree habitualmente, las personas con discapacidad tienen tanto el derecho como la obligación cívica de participar en los comicios. Sin embargo, aquellas que no voten están eximidas de abonar la multa correspondiente, según una acordada de la Corte Suprema de Justicia debido a las barreras que se les presentan para acceder al voto. En este sentido, mitigar dichas dificultades para que las personas con discapacidad puedan acceder a su derecho cívico como ciudadanos y ciudadanas es una deuda histórica del Estado y de la sociedad con la democracia.

En este contexto, en 2021 surgió la Acción Nacional por el Voto Accesible (ANVA) por iniciativa de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), la Dirección Nacional Electoral (DNE) y la Cámara Nacional Electoral (CNE). La ANVA tiene por objetivo promover el ejercicio del derecho a la participación política de las personas con discapacidad, abarcando no solo el día de votación sino también todo el proceso democrático.

 

¿Qué herramientas están disponibles?

 

En ese marco, se crearon distintas herramientas de accesibilidad electoral que favorecen la emisión del voto de las personas con discapacidad. Por ejemplo, todos los establecimientos electorales cuentan con un cuarto oscuro localizado en el lugar más cercano posible a la entrada y en el que las boletas son de fácil acceso para todo el electorado. Además, las personas con discapacidad tienen prioridad para efectuar el sufragio y cualquier votante que lo necesite puede obtener asistencia de una persona de su confianza, de la autoridad de mesa o de un perro guía.

De la misma manera, la ANDIS pone a disposición un servicio de atención por videollamada para asistir en el momento del sufragio y la Ciudad de Buenos Aires agregó una configuración especial con auriculares en la máquina de voto electrónico para las personas ciegas y con discapacidad visual. Por otro lado, el uso de una plantilla guía para la firma del padrón, luego de la emisión del voto, constituye otra herramienta que facilita la participación en todas las instancias del acto electoral.

Además, en cada establecimiento se disponen afiches con información sobre el voto accesible y los datos de contacto de la ANDIS. Para garantizar el correcto funcionamiento de estas herramientas y evaluar su eficacia, la ANVA creó la figura del acompañante cívico: organizaciones de la sociedad civil que observan el proceso y detectan barreras que restringen los derechos de las personas con discapacidad.

Como el proceso democrático no se limita al día de votación, la ANDIS incluye una solapa específica sobre voto accesible en su página web y dos días antes de los comicios pone a disposición un servicio de atención en español y en lengua de señas argentina para consultar sobre accesibilidad electoral, tanto para reportar barreras como para compartir contenidos.

Asimismo, se presta especial atención a la capacitación de las personas que desempeñan un rol durante el día de la elección. Por ejemplo, para las elecciones primarias de este año, la capacitación de las autoridades de mesa y el material gráfico de apoyo incluyeron un espacio significativo referido a la accesibilidad electoral. Por último, debido a que la capacitación de los fiscales está a cargo de los espacios políticos, se instó a los partidos a incluir estrategias de accesibilidad en los spot de campaña y en las plataformas electorales.

Así, de la misma manera que la "Ley Sáenz Peña" amplió el ejercicio democrático en 1912 con el voto secreto y obligatorio para todos los hombres, que la "Ley Evita" extendió el derecho cívico a todas las mujeres en 1947 y que el "Voto Joven" permitió la participación de mayores de 16 años en 2012, la ANVA trabaja actualmente sobre la universalidad del voto, para que todas las personas con discapacidad puedan ejercer su derecho cívico. Y si bien aún, a cuarenta años del retorno democrático, no se ha logrado garantizar la participación de todas las personas con discapacidad en el proceso democrático (votar, ser autoridad de mesa o fiscal, acceder a las campañas y propuestas de todos los partidos políticos, ser elegible para un cargo, etcétera), es indudable que este tipo de campañas colaboran para la construcción de una mayor y mejor democracia.

 

* María Eugenia Cingolani es licenciada en sociología. Se especializa en temáticas de formación para el trabajo y la equidad en la industria nacional.  ** Julieta Montecchia tiene formación en ciencias sociales y de la salud.  Juntas realizan proyectos de consultoría para organismos públicos, privados y del tercer sector

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