Entre impuestos y promesas, ¿el campo espera?
Luego de su viaje a Francia, donde se reunió con el Presidente Macron y asistió a la ceremonia inicial de los Juegos Olímpicos 2024, el Presidente Javier Milei participó de la Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional que organiza la Sociedad Rural en su edición número 136.
Allí, el Presidente encabezó el acto con un discurso en el cual analizó la situación actual del campo y de la economía del país, haciendo especial énfasis en lo inicial dado el lugar y el contexto. A saber, lo primero que podríamos destacar de este discurso es la especial solicitud que el Presidente le realizó al sector.
Mientras, el campo se impacientaMilei le pidió "paciencia" al campo y esto no resulta un sinsentido. Es preciso recordar que el sector agropecuario, al igual que otros sectores con ingresos dolarizados, vienen percibiendo lo que sucede con la brecha cambiaria. En otras palabras, varios son los actores que se ven perjudicados por el hecho de que deben liquidar sus divisas a un dólar oficial que presenta un desfasaje considerable respecto de los dólares financieros y paralelos de la economía. Mientras que el dólar oficial se mantiene retrasado en comparación a la evolución de los precios locales, el Gobierno resolvió que el Banco Central saliera a vender sus dólares en el mercado financiero para bajar el valor del dólar contado con liquidación, en un intento por aminorar la brecha cambiaria "por el otro lado".
Ahora bien, esta resolución no era la esperada ni por el campo ni por el Fondo Monetario Internacional, organismo que promueve la flexibilización del tipo de cambio. Tampoco es una medida sostenible en el tiempo indefinidamente.
La expectativa estaba más cercana a la presencia de una nueva devaluación dado que, si bien la devaluación que tuvo lugar en diciembre fue muy grande, con la suba en los precios que prosiguió, la medida arribó a su agotamiento, volviendo a "quedar cortos".
De tal forma, el dólar oficial, lejos de quedar liberado como se dijo en campaña, quedó retrasado y este es uno de los motivos por los cuales el Presidente le pide paciencia al campo pero no es el único.
Al respecto, al día siguiente, Elbio Laucirica, Presidente de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada, más conocida como CONINAGRO, señaló que la paciencia no es ilimitada y que el sector necesita señales para conocer cuál será su futuro y proyectar así sus inversiones. De igual forma, Laucirica destacaba que, si bien entendía que una devaluación podía derivar en mayor pobreza, el sector esperaba, al menos, una reducción significativa en sus costos desde el área fiscal.
Retenciones y otros impuestosEllo da pie a la mención de una promesa de campaña, que también supo colarse en el discurso del domingo del Presidente: la eliminación de impuestos. En este sentido, Milei fue enfático al señalar los deseos oficialistas de eliminar los derechos de exportación, es decir, las famosas y polémicas retenciones. Sin embargo, reconoció que su omisión de forma abrupta y sin resolver los problemas de fondo que las originan, devendría en un conflicto mayor.
El Presidente y su equipo reconocen la importancia que los derechos de exportación tienen en los ingresos fiscales, los cuales han colaborado notablemente en el superávit fiscal que tanto persigue el Gobierno. Por tal motivo, prescindir de ellos no resulta tan fácil. Empero, el Presidente sí se comprometió a eventualmente eliminarlas. Esta promesa sin plazos, ¿será señal suficiente para que el campo realice una apuesta fuerte a nivel local, invirtiendo y liquidando divisas?
Con incertidumbre acerca de lo anterior, se añade que el discurso también esbozó proyecciones del impuesto PAIS. A poco tiempo de asumir, y en un intento por contrarrestar la caída de los ingresos fiscales derivada de la recesión económica, el Gobierno decidió elevar en diez puntos porcentuales este impuesto, con lo que más que triplicó su participación en la recaudación estatal. En clara contraposición a lo enunciado en campaña electoral, este impuesto creció notoriamente y, en su discurso del domingo, el Presidente prometió restituirlo a su valor de 7,5% en el mes de septiembre.
Asimismo, el Gobierno probablemente se sienta confiado para reducir este último impuesto, dada la reincorporación de la cuarta categoría en el Impuesto a las Ganancias. La mayor recaudación que el Estado pueda percibir estará sujeta a la evolución del mercado laboral, en consonancia con lo que suceda en la economía.
Así, luego de un discurso con muchas promesas y sabor a poco, el campo deberá definir cuánto podrá sostener la actual situación económica que lo incomoda. Con la azada en una mano y el cronómetro en la otra, el tiempo corre a merced de la paciencia agropecuaria.