Escapada: el pueblo salteño que da la sensación de estar en Marte
Como si de una película se tratase, la tierra reseca y anaranjada y los paisajes serranos hacen creer a cualquiera que puede estar en el planeta rojo. Un pueblo que invita a la aventura
Tolar Grande es uno de esos pueblitos que dejan a los turistas completamente anonadados. En este caso, su atractivo se encuentra en que está en el corazón de la Puna salteña, lo que hace que sus salares, lagunas, montañas y volcanes, se asemejen a la geografía del planeta Marte.
Es un destino ideal para aquellos que son amantes de la adrenalina y la aventura, ya que reúne actividades donde no hay lugar para el aburrimiento en este fin de semana largo.
El recorrido por la localidad puede comenzar con la visita del Volcán Llullaillaco, que se encuentra a 6.739 metros sobre el nivel del mar y es considerada una elevación sagrada. ¿Por qué? Allí se encontró uno de los tesoros del mundo andino más importantes de nuestra era: los cuerpos congelados de tres niños incas.
La segunda parada en Tolar Grande es el conocido Cono de Arita. Esta excursión es perfecta para los amantes de lo misterioso o el etnoturismo, ya que si bien tiene una forma natural también circulan diferentes leyendas acerca de su origen. Esta maravilla se encuentra en medio del Salar de Arizaro, el cual es considerado el tercer salar más grande del planeta y donde se realizan actividades como travesías 4x4.
El turista no puede dejar de conocer El Arenal, un circuito natural que adentra en una de las regiones más áridas de Argentina. Durante la visita se transita por inmensos bancos de arena rojiza que se acumuló en el sector por los vientos y desde allí se pueden obtener vistas espectaculares de la Cordillera de los Andes.
Otra de las maravillas de Tolar Grande es la Laguna Santa María, a unos 4000 metros de altura. Tiene una belleza incomparable debido a sus aguas azules como las del mar caribeño. En ella nadan, caminan y vuelan patos, gallaretas y flamencos rosados.
También está el Refugio Provincial de Vida Silvestre Ojos de Mar, que se encuentra unos kilómetros antes de llegar a Tolar Grande, otra pequeña laguna que se sitúa en el medio del salar y proviene de la Serranía del Macón, por lo que su agua es dulce y cristalina.
Para llevar algún recuerdo al hogar, las artesanías locales se caracterizan por los tejidos realizados con agujas de espinas de cardón y peines de hueso. Las elaboraciones son de lana pura de llamas y ovejas criadas en la zona.
Y por último, pero no menos importante, la gastronomía de montaña es otro de los imperdibles de este pueblo.