Segunda temporada en Netflix

Esperado estreno: División Palermo volvió recargada

Nuevos personajes, grandes actuaciones y un humor irreverente, absurdo y lúcido confirman los méritos de la serie en esta segunda temporada. La política, con su marketing, tiene protagonismo. 

Lejos de recostarse en los laureles del enorme éxito que tuvo en su primera temporada, con nominaciones internacionales y todo, División Palermo vuelve al ruedo con propuestas frescas, nuevos personajes que se suman a los que ya queremos (o los duplican de alguna manera), giros sorprendentes y su humor osado que además de hacer reír, incomoda y lleva a pensar y empatizar. Todo esto es posible con un gran elenco: hay equipo.

En la temporada anterior, el azar llevó a Felipe a involucrarse, junto a sus compañeros, en una trama de mafias. Esta vez, la decisión es más consciente: los Servicios de Inteligencia lo reclutan y él acepta el desafío. La misión es investigar a una banda criminal que opera desde el café de especialidad Cuero Café. Paralelamente, la Guardia Urbana suma nuevos integrantes y los candidatos para formar parte de la fuerza superan los cupos. Todo esto se da en un contexto de aumento de delitos, modernización de procesos y campañas políticas.

Precisamente, en esta temporada, además de la aproximación paródica a los servicios de inteligencia, tema que fue tratado en muchas series y películas como el Superagente 86 o Top Secret, los políticos ganan presencia. La Guardia Urbana fue desde el principio presentada como una acción de marketing que resaltaba la inclusión. Ahora tal vez los tiempos cambiaron y ya no sirve demasiado aprender a hablar con la "e" como ironiza la jefa de gobierno (interpretada por la gran actriz  Valeria Lois). La "mano dura" se intercala con la entrega de helados gratis para acallar críticas por un corte de luz, con un electorado que pasa de la queja por la falta de suministro a la queja por el granizado de menta. El contrincante electoral de la intendente está interpretado por Esteban Bigliardi, otro destacado actor.

Es que el elenco es uno de los puntos fuertes de la propuesta y hay toda una galería de talentos conocidos (como Pilar Gamboa, Daniel Hendler, Charo López y Martín Garabal) y no tanto que se lucen, guiados por la mirada afilada con timming cómico de Santiago Korovsky, creador, guionista, director y protagonista de este delirio de humor que sabe jugar al límite sin pasarse de la raya. Se suman en esta oportunidad, entre otros, Juan Minujín,  Inés Efron, Guillermo Arengo y Martín Piroyansky, incorporando el chiste que circula en redes acerca del parecido con Korovsky. Hay una mención homenaje a la querida Nilda Sindaco, quien interpretó a Betty, actriz que falleció hace algunos meses.

 

 

Son seis nuevos episodios con un detalle en el arco que hace guiño con el comienzo de la serie. Esta nueva temporada es toda una experiencia delirante, aguda, con comedia negra y originalidad. Al final, uno siente que vivió en una ciudad caótica y lisérgica pero que tiene varios puntos de contacto con este loco loco mundo actual.

 

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