Esta es, sin dudas, la mejor receta del mundo para hacer chipá casero con pocos ingredientes
Hacer chipá en casa es más fácil de lo que pensás: con pocos pasos y pocos ingredientes, vas a lograr una receta tradicional que te hará quedar como un experto.
El chipá es de esas delicias que no fallan: lo preparás en minutos, llena la casa de aroma a queso y se come en cualquier momento. Es perfecto para acompañar unos mates, sorprender con algo calentito en la merienda o sumar a una picada. Lo mejor de todo es que se hace con pocos ingredientes y sin complicaciones.
Este clásico del Litoral argentino tiene raíces guaraníes y se volvió popular en todo el país por su sabor y su textura única: crocante por fuera, tierno y esponjoso por dentro. Con esta receta casera vas a poder prepararlo en casa y llevarte el aplauso de todos los que lo prueben.
Ingredientes (rinde unas 20 unidades pequeñas)
500 g de fécula de mandioca (o almidón de yuca) 2 huevos 200 g de queso semiduro rallado (tipo Mar del Plata o pategrás) 100 g de queso fresco o cremoso en cubitos 100 g de manteca o margarina 100 ml de leche (aprox.) Sal a gusto Paso a paso para los chipás te salgan perfectos Uní los ingredientes secos: en un bowl grande, mezclá la fécula de mandioca con una pizca de sal. Agregá los quesos y mezclá todo. Sumá los ingredientes húmedos: incorporá los huevos y la manteca blanda. Mezclá bien con las manos. Agregá la leche de a poco hasta que la masa se una y quede suave, sin pegarse a los dedos. Formá las bolitas de chipá: tomá porciones de masa del tamaño de una nuez y hacé bolitas. Si querés, podés darles forma de anillo o bastoncito. Horneá hasta que estén doraditos: llevalos a horno precalentado a 180°C, sobre una placa enmantecada o con papel manteca. Cociná entre 15 y 20 minutos, hasta que estén inflados y apenas dorados.Una receta que se guarda en el corazón y se repite en cada reunión: hacer chipá en casa es una forma de conectar con lo simple, con esos sabores que nos acompañan desde siempre. Y lo mejor es que, con esta versión casera, podés prepararlos cuando quieras, sin salir corriendo a la panadería. ¡Ideal para el mate, el desayuno o para recibir a alguien con algo rico!