"Estados Unidos se volvió rehén de su propia dependencia", advirtió el jefe de JPMorgan
Jamie Dimon alertó que la economía estadounidense depende de “fuentes poco confiables” para minerales y tecnologías clave. Lanzó un plan de USD 1,5 billones para reconstruir la base industrial del país.
Jamie Dimon, director ejecutivo de JPMorgan Chase, advirtió que Estados Unidos enfrenta una vulnerabilidad estructural: su economía y su seguridad nacional dependen de materias primas y tecnologías controladas por países rivales.
“Se ha vuelto dolorosamente claro que Estados Unidos permitió depender en exceso de fuentes poco confiables de minerales críticos, productos y manufactura, todos vitales para nuestra seguridad nacional”, afirmó el banquero al presentar la Security and Resiliency Initiative, un programa de USD 1,5 billones con horizonte a diez años.
El plan busca fortalecer industrias estratégicas para la competitividad del país, desde la minería y la manufactura avanzada hasta la energía, la defensa y las tecnologías de frontera como la inteligencia artificial y la computación cuántica. Según detalló la entidad, incluirá hasta USD 10.000 millones en inversiones directas para acelerar la producción doméstica y la innovación, además de financiamiento en toda la cadena de suministros e infraestructura de defensa.
JPMorgan prevé contratar nuevos equipos de banca industrial y conformar un consejo asesor con referentes del sector público y privado. Dimon pidió “actuar ahora” para recuperar la fortaleza industrial. “América necesita más velocidad e inversión. Nuestra seguridad depende de la fortaleza y la resiliencia de su economía”, subrayó.
El trasfondo político: la doctrina “America First”Las declaraciones de Dimon se conocieron en medio del debate sobre las políticas impulsadas por el presidente Donald Trump bajo el lema “America First”, que reconfiguraron el comercio, los aranceles y la producción manufacturera.
Trump prometió repatriar empleos industriales, proteger sectores locales y rearmar la potencia nacional a través de un resurgimiento fabril. Desde lo que denominó “Día de la Liberación”, su gobierno impuso aranceles generalizados —un 10% base sobre la mayoría de las importaciones— y tasas recíprocas adicionales para países con altos déficits comerciales.
China respondió restringiendo la exportación de minerales raros, insumos claves para la tecnología y la defensa estadounidenses, luego de que Trump anunciara un arancel del 100% sobre los productos chinos desde el 1° de noviembre. La escalada llevó incluso a suspender un encuentro bilateral con Xi Jinping.
Mercados divididos sobre el rumbo económicoLos efectos de esa estrategia dividen opiniones. En septiembre, Albert Edwards, estratega jefe de Société Générale, advirtió que la economía de Estados Unidos muestra “señales clásicas de recesión”. En la misma línea, Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, alertó que el país está “al borde del precipicio” si se debilitan las nóminas laborales.
Otros analistas mantienen una visión más optimista. Bank of America consideró en julio que el impulso procrecimiento de Trump y la expansión del gasto corporativo en inteligencia artificial podrían generar una recuperación cíclica.
Más cauteloso, Lloyd Blankfein, ex CEO de Goldman Sachs, señaló que los diferenciales de crédito estrechos y el crecimiento del crédito privado podrían convertirse en “puntos de tensión” en los próximos meses.