Este fue el motivo del temporal que causó destrozos en el AMBA

El calor y la humedad activaron tormentas de aire localizadas que descargaron mucha lluvia en poco tiempo ocasionando anegamientos.

Las tormentas de aire explicaron los chaparrones intensos que afectaron a distintos puntos del AMBA y provocaron inundaciones en pocas horas. Se trató de fenómenos breves, muy localizados y difíciles de anticipar, típicos de los meses cálidos.

 

 

El motivo detrás de las inundaciones del AMBA

Según explicó la meteoróloga Cindy Fernández, se trato de una tormenta de aire. Este fenómeno “se forma y se disipa dentro de una misma masa de aire cálido y húmedo, por eso genera lluvias muy desparejas en distancias cortas”. En pocos minutos, el cielo se cubre, cae gran cantidad de agua y luego el tiempo mejora con rapidez.

El proceso se activa cuando coinciden tres factores: 

calor intenso en superficie alta humedad un disparador que fuerza al aire a ascender

Ese aire caliente sube con rapidez, se enfría en altura y forma nubes de gran desarrollo vertical, capaces de descargar lluvias fuertes e incluso granizo.

 

Qué zonas se vieron afectadas

En el AMBA, la situación se intensificó por la brisa del Río de la Plata. Durante la tarde, ese viento ingresó desde el agua hacia tierra y chocó con las tormentas en formación. El cruce de corrientes frenó el desplazamiento de algunas nubes y las dejó casi estacionadas sobre barrios del norte y oeste del conurbano.

Cuando una tormenta de aire no avanza, concentra su energía en el mismo lugar. “La nube descarga mucha agua en poco espacio y durante más tiempo”, señaló Fernández. Ese comportamiento explicó los acumulados elevados en zonas puntuales y la aparición de anegamientos, mientras en áreas cercanas casi no llovió.

Estas tormentas suelen durar entre 30 y 60 minutos y alcanzan su mayor intensidad entre media tarde y el anochecer. Su carácter repentino limita la anticipación con alertas amplias, por lo que los especialistas recomiendan seguir los avisos a corto plazo basados en datos de radar, que permiten detectar en tiempo real las células más peligrosas.

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