FMI: otra re, re, re, renegociación
Columna de Guillermo Moreno, Pablo Challú y Walter Romero
Oportunamente, en "Demasiado tarde para lágrimas" (BAE Negocios, 19/6/2018) señalábamos que la administración Cambiemos comenzaba a orientar, bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional (FMI) a partir del crédito Stand-by solicitado y acordado, una política económica, ahora sí: neoliberal (1). Sin embargo, se destacaba que la factibilidad de aquel intento quedaría severamente amenazada por: sus implicancias en términos de viabilidad tanto económica como social y la distancia (abismal) existente entre los desequilibrios macroeconómicos (fiscal y externo) que constituían el punto de partida, a la "convergencia" esperada.
Posteriormente (y dados los desaguisados generados por el presidente del Banco Central de la República Argentina y actual Ministro de Economía), fue necesaria una adenda al contrato de mutuo (la primera "re"), para incrementar el monto de los fondos, ya que los iniciales se habían dilapidado. Al respecto, en "El domo del FMI" (BAE Negocios, 08/10/2018) se definió que lo que verdaderamente se perseguía, dado el insostenible diseño económico en curso, era que la "explosión final" se transformara (para prevenir los posibles contagios a la región y al mundo) en "implosión". En ese contexto, se enfatizó que "el mejor equipo en los últimos cincuenta años" nos había conducido al borde del precipicio.
Ante la evidencia del colapso del acuerdo con el FMI y la debacle electoral de la alianza gobernante en ese momento (que llevaría al Frente de Todos al gobierno), el mercado y los actores políticos y económicos relevantes (bajo el sano criterio de que "un mal arreglo es mejor que un buen juicio") descontaban que una rápida negociación, explicitando el "origen de los fondos" a ser aplicados en la cancelación de la deuda, permitiría iniciar el tránsito hacia la única opción: reconvertir el antiguo Stand-by en un "nuevo (la "re re") programa de facilidades extendidas" (2). En este convencimiento, en "Muerto el acuerdo con el FMI, viva el acuerdo con el FMI" (BAE Negocios, 29/09/2019) se afirmó que "el nuevo convenio definirá el futuro: mayor oprobio u horas de buenaventura".
No obstante, ya con la nueva gestión, se transitó "de Guatemala a Guatepeor" (3), al punto de que en "Del FMI viene lo que al FMI va" (BAE Negocios, 26/12/2021) se analizaba la relevancia del documento interno: "Evaluación Ex-Post del Acceso Excepcional de Argentina bajo el Acuerdo Stand-by de 2018".
Por último, en "FMI: al final llegó el final" (BAE Negocios, 27/02/2022) se dejó constancia que la formulación técnica del acuerdo sellado en enero del 2022 (la "re re re") sería impracticable ya que implicaba un modelo de país...
Injusto en el corto plazoAceptando el FMI la vigencia, en el próximo trienio, de un quantum de déficit fiscal primario pero a cambio de que el Poder Ejecutivo "entregue" la política monetaria para ser direccionada hacia una recesión (todavía más profunda) en la economía doméstica. Así, la "masa salarial ampliada" (que incorpora los ingresos de los asalariados formales e informales, los jubilados, los pensionados, los profesionales independientes, etcétera) verá extremadamente resentido su poder adquisitivo al disminuir tanto la ocupación como la retribución promedio.
Injusto en el mediano plazoLas tasas de interés al alza (mayores que la inflación esperada) perjudican los proyectos de inversión, limitando la expansión de la economía. En ese marco, el deterioro del mercado interno (por lo ut supra explicitado) impacta sustantivamente en todas aquellas empresas (especialmente las manufactureras y las de servicios) que basan su ingreso en él.
Con un modelo decididamente antiindustrial, la posibilidad de agotar la fuerza de trabajo (transitando hacia el "pleno empleo") se ve temerariamente impedida, con la emergencia (de manera irreversible) de la pobreza y la indigencia estructural.
Injusto en el largo plazoPorque "consolida el futuro distópico" de estas tierras, definido con prístina claridad por el papa Francisco (el 10/01/2022) en referencia a las Américas cuando señala: "las desigualdades profundas, las injusticias y la corrupción endémica, así como también las diversas formas de pobreza y de indigencia (que ofenden la dignidad de las personas), alimentan los conflictos sociales en el continente con su polarización".
Naturalmente, de tan "injusto que era" no era "justo" que ganaran las elecciones y un cisne (La Libertad Avanza) comenzó a espacir su sombra sobre...
El futuroSin ninguna razonabilidad, la actual administración nacional (a partir de sus decisiones) introdujo la economía argentina en una pavorosa depresión económica.
Si bien es cierto que heredó una supercrisis (4), el Gobierno agravó el cuadro recibido de modo tal que se va camino a una hipercrisis (5) anómica.
Al actual desastre económico y financiero se le empiezan a adosar los conflictos sociales. Es en este contexto que se instala, en la agenda pública, el formato que debe adoptar la indispensable nueva renegociación con el FMI.
Como inexorablemente acontece, el crédito a obtener estará sujeto a los condicionantes que se derivan de los programas que este ofrece. Como es sabido, todo acuerdo entre un acreedor y un deudor se allana considerablemente cuando el que tiene que honrar sus compromisos explicita, con precisión, de dónde obtendrá los recursos para lograrlo. En el caso que nos compete, se obtienen del superávit fiscal primario (6) y de los recursos en divisas que se generen a través de la cuenta corriente de la balanza de pagos.
Por cierto, los condicionamientos macroeconómicos que impondrá el FMI, y que impactarán en el aparato productivo, están directamente relacionados a su concreción. Si, por el contrario, el origen de los fondos estuviera claramente determinado, esa negociación solamente se reduciría a un ejercicio de auditoría.
Tal como fue señalado en "Arrendamientos rurales en la Pampa húmeda" (BAE Negocios, 20/09/2020), "Hay que acordar con el FMI, pero ¿quién aporta el dinero?" (BAE Negocios, 07/02/2022), "Retenciones y alquileres: la Pampa húmeda y el pago de la deuda externa" (BAE Negocios, 13/02/2022) y "Campo, soja y retenciones: derechos de exportación y ley de arrendamientos rurales, dos caras de una misma moneda" (BAE Negocios, 20/03/2022) es posible encontrar una la solución e incluso apostar por un crecimiento sostenido del Producto Bruto Interno (PBI). Para ello, solo la mancomunión de la dirigencia política, empresarial, sindical, social y religiosa podrá sentar las bases de un Modelo de Desarrollo Permanente y Sustentable (Modepys) con orientación a la producción. Va de suyo que, ante este marco, el Congreso de la Nación resolverá institucionalmente el esquema de salida.
¡Dios guíe a los decisores!
Agradecemos la colaboración de Roberto Nuesch