Festival de Venecia: cuando el cine se cruza con la moda
Más allá de la selección oficial (con su competencia principal, Orizzonti, los clásicos y una gran cantidad de proyecciones y actividades paralelas) en Venecia tienen lugar distintas muestras y actividades paralelas. Entre ellas, en Giornate degli autori (Jornadas de los autores, posiblemente la más interesante y pareja), tuvo lugar el evento Women’s tales (Historias o cuentos de mujeres), patrocinado hace años por la casa Prada y la marca Miu Miu. Allí se proyectó El affaire Miu Miu, dirigido por la talentosa directora argentina Laura Citarella.
Women's Tales es una serie o antología de cortometrajes producida por la marca de moda Miu Miu (los cortos, hasta el 27°, I am the beauty of your beauty, de la malaya Chu Mui Tan, que se exhibió junto con el de Citarella) están disponibles en la página del grupo.
La única condición para la realización de estos cortos es que en las películas se use ropa de Miu Miu. Las directoras tienen completa libertad creativa. La empresa encarga 2 películas al año desde 2011, una para su colección de verano y otra para la de invierno.
Desde el 2012, los cortometrajes que acompañan las colecciones de invierno y verano se estrenan mundialmente en el Festival Internacional de Cine de Venecia. Las películas de la colección de verano también se proyectan durante la Semana de la Moda de Nueva York, en febrero.
Desde los primeros cortometrajes The Powder Room, de Zoe Cassavetes y Muta, de Lucrecia Martel (ambos de 2011), el listado cuenta con la firma de grandes realizadoras de todo el mundo: Miranda July, Alice Rohrwacher, Agnès Varda, Naomi Kawase, Lynne Ramsay, Mati Diop, Carla Simón, Lila Avilés, entre otras de las 28 directoras.
Lo de Citarella es simplemente genial. Contra todas las dudas y prejuicios que podía generar pensar en qué resultaría del cruce de los mundos de El Pampero y la Alta Moda, El affaire Miu Miu es una inteligente, divertida y sutil rareza. Es que la directora de Ostende y co-directora (con Verónica Llinás) de La mujer de los perros logra que su mundo (especialmente el de la enorme Trenque Lauquen, estrenada aquí en 2022 y elegida por la crítica más destacada del mundo como la mejor película de ese año) se relacione con el de la moda y cumplir la condición impuesta sin caer en ninguno de los lugares comunes relacionados con la forma en que la moda puede dialogar con el cine.
Película de investigación policial pero también comedia, El affaire Miu Miu relata la llegada de La Caterina, una estrella de la moda italiana, a Trenque Lauquen. Ciudad en la que (¿sólo en la mirada de la directora?) habita el misterio, la modelo desaparece (¿o se divide? ¿o se duplica?). No es el punto adelantar la trama, ni indicar algo que pueda develar la intriga (que también funciona, y muy bien, aunque haya más preguntas que respuestas). Sí señalar que es muy único y personal cómo la realizadora se hace cargo del condicionamiento impuesto por Miu Miu, imbricando los distintos universos de manera funcional y esencial, dejando en claro su mirada ética y política.
Frente al relato único de las grandes marcas, de un modo de representación en el que todo es etéreo, melifluo y sólo levemente erótico (“morbidézza”, sería el término utilizado en estas tierras) Citarella relaciona ese mundo con el de Trenque Lauquen y es la moda la que se adapta a sus reglas. ¿Quién dijo que sólo determinado tipo de gente puede usar cierta ropa? ¿Por qué la única razón para su compra o uso tiene que ver con lo superficial, con el mostrarse, con la vidriera? Hay una búsqueda de belleza, una posibilidad de comprender y gozar de ciertas artes cuyos secretos y mandatos eluden (o pueden eludir) la pertenencia de clase o el origen cultural o geográfico. La súper modelo italiana se relaciona con nuestra Pampa y la moda de Miu Miu brota en su flora, se integra al paisaje.
Divertida, con mil ideas en los 26 minutos que se presentaron en Venecia (la versión subida en youtube es algo más larga), en la película brillan varios conocidos de la familia Citarella/El Pampero: Verónica Llinás, Laura Paredes, Juliana Muras, (¿habrá que comenzar a decir “el gran”?) Ezequiel Pierri, Rafael Spregelburd, Cecilia Rainero y Elisa Carricajo.
Desde lo cinematográfico, la película es muy lograda (antes dije genial para referirme a su directora, pero no quiero repetirme). En lo que hace a la idea “comercial”, calculo que un descubrimiento para el emporio Prada (muy interesado –también- en el arte, como lo demuestra la Fundación/Museo en Milán, con sala de cine incluida). Es que el film realiza una propuesta ciertamente revolucionaria. Expandir las fronteras, poder pensar que el arte de la moda puede llegar, emocionar, interesar, incidir en la vida de no sólo aquel que pueda pagarlo sino en la de todos quienes posean la sensibilidad para disfrutarlo. Eso también está ontológicamente en esta breve película de visión ineludible para los amantes del cine… ¡y de la moda!