Fitch recortó la calificación del Tesoro norteamericano: su impacto en los mercados

El recorte en la calificación rememoró lo ocurrido casi 12 años atrás, cuando S&P realizó lo propio citando razones similares: un aumento desmedido del déficit fiscal y falta de acuerdo político para sobrellevar los límites al aumento de la deuda

La semana pasada Fitch sorprendió al mercado al bajar la calificación crediticia de los bonos del Tesoro Norteamericano desde AAA a AA+. La agencia de crédito cita el esperado deterioro fiscal durante los próximos 3 años, el aumento del peso de la deuda y la erosión de la gobernanza para explicar su decisión. El movimiento tiene lugar en un año donde el riesgo de conseguir un acuerdo sobre la elevación del techo de la deuda de Estados Unidos volvió a tomar el centro de la escena. 

Como era esperado, el acuerdo entre demócratas y republicanos finalmente se consiguió a último minuto, pero expuso la fragilidad a la que se encuentra expuesta la administración fiscal del Tesoro.

El recorte en la calificación rememoró lo ocurrido casi 12 años atrás, cuando S&P realizó lo propio citando razones similares: un aumento desmedido del déficit fiscal y falta de acuerdo político para sobrellevar los límites al aumento de la deuda. En ese entonces, la crisis de la deuda generó una caída en el S&P 500 que llegó a ser del 17%, pero paradójicamente los bonos largos subieron de precio como refugio de valor ¿Se repetirá la historia?

Nuestra opinión es que no. Al fin de cuentas, imaginar un default de la deuda de Estados Unidos, siendo ellos los emisores de dólares luce inverosímil. Por otro lado, la calificación sigue siendo excelente: no hay mucha diferencia entre un AA+ y un AAA.

La crisis de la deuda de 2011 generó un pronunciado aumento de la volatilidad en el mercado por ser la primera vez en la historia que el gobierno norteamericano perdía el estatus de AAA por una calificadora.

Sin embargo, los mercados se estabilizaron y en menos de 6 meses el S&P ya había recuperado su nivel. Es de esperar que esta experiencia sirva de aprendizaje y la rebaja en la calificación no tenga fuertes consecuencias en el mercado.

De hecho, el S&P 500 retrocedió sólo 1,7% desde que Fitch decidió rebajar la calificación el pasado 2 de agosto.

En otras palabras, nada ha cambiado. Los bonos de Estados Unidos seguirán marcando la referencia mundial sobre las tasas libre de riesgo. Ellos son el activo más comúnmente utilizado como garantía en el mundo dada su buena calidad crediticia y su alta liquidez.

La segunda calificadora que se suma al recorte de AAA a AA+ no luce suficiente para transformar su hegemonía en el mundo financiero. Sin embargo, hay que admitir que el downgrade coincidió con un sensible aumento en las tasas largas, donde los bonos a 30 años superaron el 4,2% anual de rendimiento.

Nosotros atribuimos el aumento en las tasas largas a temas técnicos asociados al desafiante calendario de emisión de deuda que tiene el Tesoro por delante en lugar de la rebaja en su calificación. El Tesoro busca reconstruir el saldo de la cuenta que tiene en la Reserva Federal (TGA) tras haberse visto forzado a utilizar dichos fondos en los primeros meses del año mientras no se conseguía el acuerdo para elevar el techo de la deuda. 

* Corporate Credit Team Leader de ppi

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