Función gubernativa
Fuera del estricto protocolo de recambio presidencial ( arrumbado en un Rincón de la biblioteca desde 2003) las invitaciones personales que realiza un jefe de estado a los actos de su toma de posesión ejemplifican una de las cuatro principales funciones que desarrolla el Estado, según la vieja clasificación de Otto Maier (1846/1924).
Es que, ademas de administrar, legislar y juzgar, las autoridades de los Estados Nacionales llevan en forma implícita sobre sus hombros la pesada responsabilidad que implican sus actos discrecionales, fuera de todo control judicial, administrativo o legislativo, al que el histórico administrativista alemán definía como función gubernativa.
Acostumbrados a la ruptura del estricto protocolo diplomático, disfrazado de informalidad campechana desde Nestor, todos los poderes del estado “transpiran” esa función de gobierno. Las presencias, las ausencias, los discursos y los silencios , los viajes oficiales, la agenda de reuniones y otros detalles forman parte de la caja de herramientas del poder. Las invitaciones especiales, y las respuestas recibidas son, como mínimo, un manifiesto liminar de la política exterior que emprenderá el nuevo Presidente.
Es una muestra inocultable del poder en estado puro. Ir o no ir a un acto, poner o llevarse estatuas, saludar o no saludar por las redes una incitativa, festejar o no festejar cumpleaños, la simple elección de una vestimenta, de un alimento, un color o una peluquería. Ejemplos que recuerdan más a los faraones que a las tradiciones democráticas. Ancestrales atavíos que superviven en las decisiones administrativas inspiradas en “el hecho del principe” o en los resabios constitucionales de las monarquías absolutas: cambio de las reglas contractuales, indultos, pensiones graciables, declaraciones de interés, visitantes ilustres, denominación de lugares y obras públicas, fomento y muchos etc.
No obstante, todo ese ámbito de contacto personal no reglamentado del que ejerce una función del estado con el ciudadano común, está reconocido como exenta de los controles habituales que se le aplican a las demás acciones que implican gasto de fondos públicos. Nadie puede limitar la preferencia de nadie por el Calafate ni por cualquier otro destino, mientras sea costeado con su patrimonio privado. Pero el gasto que ello implica, entra en el esquema del control oficial cuando los recursos son públicos.
Es así, que el acto de asunción se convierte en una pública declaración de principios, totalmente alejada de cualquier festividad o agasajo particular.
Vemos, en vivo, una clara muestra de posicionamiento “occidental” del Presiente Milei.
Biden manda a la Secretaria de Energía. Diplomacia comercial.
Armenia, Ucrania e Israel con la mayor representación posible, son un mensaje claro ante varios conflictos en desarrollo. Por cierto, coinciden además, con tres colectividades muy presentes en la vida cultural, institucional y empresarial argentina.
Los vecinos Chile (Boric) , Uruguay (Lacalle Pou) y Paraguay (Santiago Peña) con sus máximas autoridades. También Ecuador y el Rey Fernando VI.
La de Hungría, en análisis.
Venezuela, Rusia y Cuba out. China recalculando.
Perú, Bolivia y Colombia, atados a sus feroces internas, con diplomáticos de carrera. Bukele en campaña.
Se dice que hubo esfuerzos extras para que llegue alguna autoridad más que diplomática de Guyana.
La ausencia de Lula es un flanco débil. Esquirlas de una campaña violenta y muy ligada a Bolsonaro. Demasiado estilo K al inmiscuirse tanto en la política de nuestro socio principal. Igual, la presencia de su canciller Viera es un paso positivo para desescalar tensiones. Seguimos en el Mercosur
Un poco de esta lógica comentamos a la fecha de la investidura del Presidente Santiago Peña en esta columna.
La contratapa de esta historia es que los visitantes deciden su presencia con la misma discrecionalidad que reciben la participación. La foto boquense de Macrón parece más orientada a la cuestión del Pacto Mercosur-UE, a la política previsional y a la estrategia de apoyo a Zelenski que a la internacional liberal.
Empieza un nuevo gobierno. 40 años de Democracia. Siempre.