Energía

Gas por red: ¿se estancó el negocio?

Los aumentos en las facturas alejaron usuarios que se inclinaron por la electricidad

¿A dónde va el negocio del gas por red en la Argentina? ¿Alcanzó su techo? ¿Un servicio que pierde se condición de "económico", como fue en otros años?  Estas son las preguntas que nacieron en los últimos años. A partir de la siguiente situación: en los años del congelamiento tarifario (con su reverso de mucha inversión pública), las nuevas conexiones mantuvieron un ritmo considerable.

Luego, hubo aumentos o adecuaciones tarifarias, a través de cierta dolarización, lo cual provocó la consideración entre los potenciales usuarios como un "servicio caro" para los bolsillos promedios. A todo esto se le suma, que la electricidad, en el último tiempo, se le erigió como la principal competencia y que la sustituye en el uso cotidiano.

A continuación una serie de hitos que deberían llevar a la reflexión. Los datos son contundentes y sirven reflexionar sobre el futuro.

Conexiones residenciales

En el 2020, sin cifras oficiales y a sabiendas que el aislamiento social por el COVID 19 hizo paralizar la actividad, se podría decir que hubo pocas incorporaciones de usuarios residenciales a las redes de gas. Si tomamos en cuenta que en 2019 hubo 78,6 mil conectados, un número que reflejó la caída desde 2016, deberíamos pronosticar que el año pasado podría haber habido entre 50 o 60 mil nuevos usuarios. Los datos están muy lejos de los 154 mil usuarios nuevos que se generaron en 2015.

La Pandemia del COVID 19 y la recesión fue un combo que no alentó un repunte que requiere el sector de la distribución. Entonces la demanda moderada no suma aliento al negocio. 

Por ejemplo, la distribuidora Camuzzi Gas proyectó, con Pampeana y Del Sur, y con la RTI en la mano del año 2016, que iba a incorporar 300 mil nuevos usuarios, y avanzar en 500 mil metros lineales de red. A la fecha, sólo alcanzó con usuarios nuevos la cifra de unos 100 mil; y sólo 253 mil metros lineales pudo construir.

 

Gas versus electricidad  

En la ciudad de Buenos Aires, entre 2018 y 2019 se retiraron del servicio de gas por red 87 mil usuarios, afectando principalmente a la distribuidora Metrogas, y que en su mayoría optaron sólo por la electricidad.

 Según datos de diversas fuentes privadas y consultores, hay dos millones de viviendas que les pasa por su puerta la cañería con gas natural, pero todavía no se conectaron.

Los incrementos que se dieron en las facturas del servicio en los últimos cincos años, algo así como de un 2500%, alejaron usuarios y potenciales usuarios, que se dirigieron a otras energías. La electricidad fue la primera opción, y el gas envasado (GLP) en menor medida y en determinadas regiones.   

En este contexto, se entiende lo que pasa en el sector empresario. El gigante español Naturgy, que tiene el 18,8% del mercado argentino con 1,6 millones de usuarios en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), confirmó que el negocio en Argentina no está a la venta. Sin embargo, fuentes de la compañía señalaron que sí están estudiando ofertas de compra que tienen en sus escritorios. 

Cuánto cuesta la energía

Por el lado de los usuarios, el comportamiento se refleja de distintas maneras. En el caso de los usuarios residenciales la decisión es muy pensada previamente. La conexión al servicio requiere desembolsar 100 mil pesos, en promedio. Éste monto se divide entre la mano de obra y materiales, los artefactos y la realización del plano y su posterior aprobación. Esta inversión es importante si tomamos en cuenta que entre el universo de potenciales clientes se incluyen al 61% de los asalariados que cobran en promedio unos 40 mil pesos mensuales. Esto quiere decir que requieren un poco más de dos sueldos, para ingresar al servicio. Un poco difícil para las economías familiares.

En el caso de los usuarios industriales, su ingreso lo hacen sin pensarlo mucho. Ellos saber que a la larga el gas natural es más económico para su producción y amortizan en tiempo lógico la inversión inicial. 

Congelamiento tarifario e inversión

Entonces, con congelamiento tarifario, durante el Gobierno de Cristina Kirchner, hubo más usuarios conectados (por ejemplo 154 mil en 2015) y mucha inversión pública en redes, pero las distribuidoras no ganaron el dinero de acuerdo a lo que pretendían. Con la actualización tarifaria durante el gobierno de Mauricio Macri, lograron rentabilidad, con incrementos por encima de la inflación y la devaluación del dólar, pero sin embargo se le fueron clientes, y, para peor, cada vez más se le alejan los potenciales usuarios.

Entonces lo que puede haber a futuro es crecimiento muy moderado, que habrá crecimiento en la demanda de la industria (si se reactiva adecuadamente) y si los salarios de los potenciales usuarios repuntan y no ven al servicio del gas como algo lejano por el alto costo en su accesibilidad y las boletas por servicio. 

 

* Editor de la revista Expansión y el portal americaglp.com

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