COMPETENCIA

Google abrió el acceso a Bard, el chatbot para dar pelea al ChatGPT

La interfaz, independiente del motor de búsqueda de Google, fue abierta a los usuarios pero ya tiene lista de espera. La guerra por la inteligencia artificial suma un nuevo jugador. Argentina aún debe esperar

En busca de sumarse a la competencia por el mercado de la Inteligencia Artificial (IA) y su enorme potencial, Google abrió hoy al público su robot conversacional Bard. El modelo de lenguaje, similar al exitoso GPT-4 de OpenAI, apunta a mejorar la calidad de sus respuestas a través de una mayor interacción con los usuarios.

Con el lanzamiento de Bard, la filial del grupo Alphabet dejó en claro que la carrera por la tecnología de inteligencia artificial acaba de empezar. Ya había anunciado en febrero la creación del modelo de lenguaje, pero estaba disponible para un grupo limitado de usuarios encargados de probar la plataforma. Tras el boom del ChatGPT, los planes de Google se aceleraron.

Pese a no ser el primero en la carrera —OpenAI estrenó el ChatGPT en noviembre—, Bard recibió tantas solicitudes de interesados que debió establecer una lista de espera para gestionar la demanda. Es más: por ahora, solo está habilitado para Estados Unidos y Reino Unido.

 

Bard, lo nuevo de Google

¿Cómo es este modelo de lenguaje? Bard se trata de una interfaz en un sitio web, independiente del motor de búsqueda de Google, con una ventana de texto donde el usuario puede escribir preguntas.

"Hemos aprendido mucho probando Bard, y el próximo gran paso para mejorarlo es recibir comentarios de más personas", explicaron sus vicepresidentes Sissie Hsiao y Eli Collins en el sitio de Google.

"Cuanta más gente lo use, mejores serán los Modelos de Lenguaje Extenso (LLM, por sus siglas en inglés, un programa capaz de responder a preguntas formuladas en lenguaje cotidiano: ndlr) para predecir respuestas que podrían ser útiles", explicaron.

Así se ve la interfaz de Google

Google espera mejorar la pésima imagen que dejó durante la presentación de Bard. Allí, apurados por la necesidad de competir con Microsoft, mostraron al chatbot respondiendo a una pregunta sobre los nuevos descubrimientos del telescopio espacial James Webb, diciendo que "tomó las primeras imágenes de un planeta fuera del sistema solar". Esta afirmación fue desmentida por los astrónomos presentes y el error se puso en evidencia

Por ahora, Google prefiere moverse con cautela. Su idea es avanzar a paso lento, pero seguro, ya que otro paso en falso podría costarle muy caro. La estrategia de la empresa es insistir en que su prioridad es la calidad y la seguridad.

Los peligros de la IA y el pasado que siembra dudas

Bard está construido sobre la base del LaMDA, un modelo de lenguaje diseñado por Google para generar robots conversacionales (chatbots), cuya primera versión se presentó en 2021. Ambos ejecutivos de Google reconocen que los LLM "no son perfectos" y pueden "entregar, seguramente, información inexacta, engañosa o falsa".

Google explicó que implementó "salvaguardias" para contener la posibilidad de que el robot entregue respuestas imprecisas o inapropiadas, particularmente limitando la duración de la interacción entre Bard y los usuarios.

El recuerdo de LaMDA no es el mejor. A mitad del año pasado, el empleado de Google Blake Lemoine denunció que LaMDA tenía "vida propia" y que era "sensible". "Fue increíblemente consistente en sus comunicaciones sobre lo que quiere y cuáles cree que son sus derechos como persona", aseguró Lemoine. Google negó que eso fuera así y lo suspendió inmediatamente. 

No contento con esto, Lemoine llamó a un abogado para defender a LaMDA, y comentó que la IA decidió contratarlo. Sin embargo, Google insistió en que su empleado —ahora en licencia administrativa— había caído en el "engaño" de LaMDA, probando así el buen funcionamiento del chatbot.

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