Guzmán en Venecia: reunión con el FMI para insistir con un mayor plazo de pago
El ministro de Economía parte el miércoles rumbo a la cumbre del G20 en Italia. Busca período de gracia de cuatro años y medio para comenzar a repagar el préstamo pero en el Gobierno reconocen que es insuficiente
El ministro de Economía, Martín Guzmán, saldrá el miércoles rumbo a Europa para participar de la cumbre con sus pares del G20 que se realizará el 8, 9 y 10 de julio en Venecia, y durante la cual mantendrá en paralelo reuniones clave con los representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI), en el marco de las negociaciones por el megapréstamo de USD44.000 millones otorgado a Mauricio Macri. El funcionario tiene varios objetivos en su viaje: impulsar una mayor alícuota (25%) para las multinacionales que la que proponen las grandes potencias, avanzar en las conversaciones con el organismo de crédito multilateral para llegar a un nuevo acuerdo con cuatro años y medio de gracia, y, ligado a este último punto, insistir en la necesidad de eliminar los sobrecargos a los países que se endeudan por encima de su cuota, que implican un drenaje de unos USD1.000 millones extra anuales.
Guzmán irá acompañado por sus equipos del área de Finanzas, Tributaria y Hacienda, que tendrán sus respectivos mano a mano con los técnicos de la entidad. El representante por el Cono Sur ante el Fondo, Sergio Chodos, partirá desde Washington, así como la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, y los encargados de la misión argentina: Julie Kozack y Luis Cubbedu. Por el momento, no estaba confirmada la presencia del titular del Banco Central, Miguel Ángel Pesce.
Desde el entorno del ministro precisaron que no esperan regresar con el problema de la deuda con el FMI resuelto, pero sí retomar de forma presencial las discusiones, que también incluirá una cumbre entre Georgieva y Guzmán.
El país solicitó transformar el programa actual de tipo Stand By a uno de Facilidades Extendidas, que concede hasta cuatro años y medio de gracia para empezar a repagar el capital. En ese sentido, la urgencia pasa por los vencimientos que ya comienzan a pesar este año: USD1.800 millones en septiembre y una cifra igual en diciembre, para saltar a USD18.000 millones en 2022.
En distintos despachos oficiales reconocen que incluso llevando el período para cancelarlo a cinco años y medio como sería este caso, luce muy difícil hacer frente a un perfil de cancelaciones ese tipo, no sólo por una necesidad de financiamiento demasiado alta sino también por el agujero que dejaría sobre una balanza de pagos a la que no le sobra nada. Y más si coincide con los años en donde comienzan a recaer los pagos de los bonos reestructurados en el 2020. Por eso algunos analistas consideran que un regreso a los mercados voluntarios de deuda sería clave, algo que por el momento luce inviable con el nivel actual de riesgo país.
Es por eso que una piedra angular del futuro acuerdo con el FMI incorporará una cláusula que permita a la Argentina entrar automáticamente a condiciones de plazo más beneficiosas, si el organismo modifica su reglamento.
El Fondo se prepara para repartir en agosto USD650.000 millones en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG), de los cuales al país le tocarían algo más de USD4.000 millones, que le permitirían a Guzmán ganar algo de tiempo para cumplir con el capital de este año. El ministro también impulsa un reparto más equitativo de esta capitalización entre las naciones: que los que no se utilicen puedan ser reasignados a los que los necesitan incluyendo a los países de ingresos medios.
Agenda "verde"Durante las sesiones del G20, Argentina pondrá el foco en la necesidad de adaptar las líneas de bancos mundiales de desarrollo, dado que "hay países que tienen financiamiento de plazos largos y muy baratos, incluyendo subsidios que están haciendo las transformaciones estructurales para competir en los próximos años, pudiendo hacer la transformación ecológica, generando trabajo, dinamismo productivo, en un mundo que va a estar penalizando lo que dañe el ambiente, con impuestos", precisaron fuentes de Economía.
"Las líneas de créditos que tenemos hoy fueron pensadas para el siglo XX, hay que adaptarlas", argumentan en la cartera respecto a este punto.