Inflación desanclada, ¿el 7% mensual llegó para quedarse?
Cada vez son más las señales de que el 4,9% de la inflación de noviembre marcó un piso. Y se aceleró en marzo a una velocidad similar a la de julio de 2022, tras la renuncia del exministro Martín Guzmán. Luego de que el ritmo de precios trepara desde 6% en enero a un inesperado 6,6% en febrero, la tendencia alcista continuó extendiéndose en marzo, un hecho que fue incluso adelantado por el Banco Central en su Informe de Política Monetaria de abril.
De acuerdo con siete relevamientos privados, la inflación se habría ubicado en el rango 7-8,4%, con la mediana de mediciones en 7,1% (127,8% anualizado) y el promedio en 7,4% (135,5% anualizado). En este sentido, la inflación relevada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) también se aceleró al escalar desde 6% a 7,1%. En caso de que el INDEC haya medido en marzo las mismas variaciones que el GCBA en Bienes (7,9%) y Servicios (6,6%) en Gran Buenos Aires (GBA), la inflación sería de 7,4% en esta región al aplicarse los respectivos ponderadores del ente nacional.
Si bien estadísticamente esto es inexacto, sirvió como un buen proxy en la Administración Fernández. Lo relevante de este dato es que GBA es la región con mayor ponderación dentro de la canasta del IPC nacional, por lo que ambas mediciones no difieren notablemente. Todos estos indicios sugieren que un ritmo superior a 7% mensual está prácticamente garantizado. El misterio será finalmente develado este viernes cuando el INDEC publique el dato oficial de marzo.
En Reconquista 266, confían en que se iniciará un proceso de desaceleración de la inflación en abril una vez que “factores transitorios dejen de presionar al alza”. Sin embargo, el mercado descuenta que la inflación continuará rondando el 7% mensual, reforzando la idea de que es la nueva velocidad crucero a la que viajan los precios. La inflación implícita entre LEDES y LECER se encuentra en torno a 7% promedio entre abril y junio. Presiones inflacionarias no faltarán en los próximos meses, por lo que consolidar un proceso de desaceleración, como sugiere el BCRA, será una tarea más que desafiante, por no decir prácticamente improbable. La emisión monetaria de 2023 tendrá los mismos condimentos que en 2022, pero en mayor magnitud. El flamante dólar “agro” podría derivar en una emisión de 1,4% del PBI, considerando que, al igual que sucedió en el dólar “soja” 1 y 2, las compras netas del Central sean 70% de los USD10.000 millones potenciales a liquidarse entre soja y productos de economías regionales (cuyo salto discreto de 42% implica un encarecimiento de una serie de productos de la canasta del IPC). A su vez, el déficit fiscal, que está lanzado a terminar el año duplicando la meta de 1,9% del PBI, requerirá tanto de financiamiento monetario directo como indirecto a través de intervenciones en el mercado de deuda en pesos para asegurar fondos por esta vía (emisión exógena).
Adicionalmente, el déficit cuasifiscal alcanzaría el récord de 8,3% del PBI debido al abultado stock de pasivos remunerados, que irá creciendo a medida que se absorba la nueva expansión monetaria, y la mayor tasa (emisión endógena). Asimismo, la evolución del proceso electoral podría desestabilizar aún más a la demanda de dinero, agregando presiones adicionales sobre la nominalidad. Más allá de estos factores, en caso de que se implemente un tipo de cambio diferencial para fletes e importaciones de algunos bienes, como avaló explícitamente el FMI en la revisión del cuarto trimestre de 2022, sería inflacionario.
Mientras tanto el BCRA no tiene otra alternativa que jugar la carrera de la nominalidad, convalidando mayores tasas de interés y acelerando el ritmo de devaluación, pero ambos quedando muy por detrás de la inflación en marzo. La gran incógnita es si reajustará la tasa en pesos y el crawling peg a una velocidad más cercana a 125,2% anualizado.
En los primeros días de abril, el Central dio la primera señal, incrementando el ritmo de devaluación desde 97,7% de TEA promedio en marzo a 115,3%. ¿Será el turno de la tasa luego de conocerse la inflación de marzo? En este contexto de fuerte aceleración de la nominalidad, lo más prudente es una nueva suba de tasas de 300/400 puntos básicos para contener las presiones inflacionarias, llevando la de LELIQ de 113,3% a 119,4/121,5% de TEA.
*Analista de PPI