La Casa Rosada festeja la victoria de Trump (y el mercado también)
la victoria de Trump acarrea consecuencias negativas para un país como el nuestro. Por distintas razones, sus políticas perjudicarían a los países emergentes
Hablar de política en una reunión es de mala educación. No hay que menospreciar las buenas costumbres que ayudan a mantener buenas relaciones interpersonales con familiares y amigos por encima de las diferencias políticas. Así es cómo, a pesar de las políticas que propone el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump -que implican mayor proteccionismo, aumento de aranceles a la importación, mayor déficit fiscal e inflación-, no interfirieron en la buena relación con nuestro presidente de ideología liberal libertaria, Javier Milei.
A veces es mejor no hablar de ciertas cosas. Claro está, la relación entre ambos no podría ser mejor. Por esta razón, la Casa Rosada festejó la victoria del candidato republicano. Y el mercado también celebró.
La razón es simple: fondos frescos del Fondo Monetario Internacional. Si bien el organismo ya parecía dispuesto a apoyar a Argentina, la influencia del presidente electo podría traducirse en montos y adelantos más generosos. Un dato no menor teniendo en cuenta que el Tesoro argentino debe afrontar USD8,6 billones en vencimientos de capital durante el próximo año. Es un problema de flujos y no de stocks.
Otra frase hecha y repetida por los economistas que resume los desafíos que enfrentamos. En otras palabras, significa que el tamaño de la deuda en relación con lo que producimos es manejable. No obstante, los elevados vencimientos de corto plazo, dado el nivel de reservas con el que cuenta actualmente el BCRA, pueden ser un contratiempo. En este sentido, la llegada de fondos permitiría sortear el desafío de manera más holgada, lo que aumenta la probabilidad de que se paguen los bonos locales en dólares sin mayores sobresaltos. Por esta razón, el precio promedio ponderado de los Globales subió 4,8% desde el día de la elección en Estados Unidos, hasta los USD63,6.
No todo es color de rosas. Si bien algunos refranes ayudan a simplificar ideas y generar un mensaje potente, otros pueden estar sobrevalorados. Sinceramente, nunca entendí por qué el rosa está relacionado con algo positivo y no el verde, el azul o el amarillo, por ejemplo.
En fin, el punto es que la victoria de Trump acarrea consecuencias negativas para un país como el nuestro. Por distintas razones, sus políticas perjudicarían a los países emergentes. Primero, las tarifas sobre las importaciones afectan de manera directa a los países que le venden a Estados Unidos, como China, México o India. Por otro lado, la apreciación del dólar, dinámica que se aceleró a medida que Trump mejoraba en las encuestas, correlaciona de manera inversa con el precio de los commodities. Esto impacta principalmente en los países cuyas exportaciones dependen de las materias primas, como Brasil y Argentina.
El mercado se anticipa. Es cierto que constantemente está intentando adelantarse a distintos eventos. A veces la ve y otras veces no. Esta vez la vio. Ya desde fines de septiembre, el mercado había incorporado la victoria de Trump como escenario base. Con el fin de la incertidumbre electoral surgieron otro tipo de preguntas. ¿Le conviene cumplir sus promesas de campaña? A priori parecería que no (al menos parcialmente). De llevar al pie de la letra lo planteado en su plataforma electoral podría poner en riesgo el soft landing (que la Fed logre bajar la inflación sin que el nivel de actividad se vea afectado), generar un selloff mayor en el mercado de bonos y eventualmente perjudicar su capital político.
En este contexto, vale la pena traer a colación el teorema de Baglini, que plantea que cuanto más lejos está un político del poder, más radicales o extremas tienden a ser sus propuestas. En cambio, sus discursos tienden a moderarse una vez en el poder. Una película que vimos hace poco en Argentina. Por esta razón, el índice de bonos emergentes (EMB ETF) subió un 0,2% desde el 5 de noviembre, aunque no consigue recuperar la caída del 2,9% desde su máximo del 19 de septiembre.
¿Cómo afecta este nuevo panorama internacional a Argentina? Dado que el país se encuentra bajo un régimen de tipo de cambio administrado con cepo, la reciente devaluación de las monedas de nuestros socios comerciales profundizó la apreciación real del peso argentino. Si se sostiene en el tiempo, la cuenta corriente podría ampliar su déficit (tanto por bienes como por servicios), por lo que, para que el esquema "cierre" sin desacumulación de reservas, sería necesario un mayor superávit en la cuenta financiera. De todos modos, el sendero de desinflación abre una oportunidad para recuperar parte del terreno perdido recientemente en materia cambiaria, si deciden mantener el crawling peg al 2% de TEM. De todas formas, este no parece ser el escenario base, especialmente en vistas del último dato de inflación de octubre, que mostró una variación de 2,7% mensual. Vladimir Werning, vicepresidente del BCRA, comentó que lo que funcionaba como ancla ahora podría estar contribuyendo a la inercia inflacionaria. Así, quedó claro que el foco del organismo está puesto en el frente inflacionario y no en el cambiario, por lo cual creemos que más pronto que tarde reducirán el ritmo de devaluación.