GEOLOGÍA

La Tierra tiene en su manto restos del planeta que “dio a luz” a la Luna, según un estudio

Las múltiples capas del manto terrestre podrían haberse originado en la colisión contra el protoplaneta Tea hace 4.500 millones de años

Este miércoles, un grupo de científicos publicó en la revista Nature un artículo titulado "El impacto que formó la Luna como fuente de las anomalías del manto basal de la Tierra", en el cual plantearon que las dos placas gigantescas situadas bajo África occidental y el océano Pacífico -cuya densidad es más densa que la del resto del manto terrestre- son vestigios de otro planeta, que llevan "incrustados" en la Tierra desde hace aproximadamente 4.500 millones de años.

El director de la investigación y geólogo chino Qian Yuan reconoció que era “una idea loca” cuando la presentó hace un par de años en una conferencia virtual. Sin embargo, tras los estudios realizados, cambió su parecer: “con los nuevos indicios, diría que es muy probable”, explicó Yuan al diario El País.

La idea de la formación de cuerpos celestes gracias a la colisión de planetas pequeños puede resultar familiar para algunos, y es que hace medio siglo está rondando en la comunidad astronómica y con relación a otro astro cercano: la Luna.

¿Alguna vez habías oído hablar de la Teoría del Gran Impacto?
Sobre el estudio La teoría del gran impacto 

La teoría del gran impacto propone que la Luna se formó a partir de productos de la colisión de la Tierra contra otro cuerpo celeste del tamaño de Marte.

En ese escenario, el "embrión de planeta", llamado Tea o Theia, chocó contra la Tierra primitiva

Dato curioso: en la mitología griega, la deidad Tea era la madre de Selene, la personificación de la Luna.

Lo que revelan las investigaciones

Las simulaciones informáticas de Qian Yuan y sus colegas sugieren que parte del manto fundido de Tea penetró en el manto terrestre originario y se solidificó, hundiéndose posteriormente y formando las extensas zonas sísmicas anómalas que ahora intrigan a los científicos. 

Los investigadores calculan que una cantidad significativa del manto de Tea, equivalente al 2% de la masa de la Tierra, se incrustó en la corteza terrestre. Este era más rico en hierro, lo que explicaría por qué se hundió en las profundidades, hasta el límite con el núcleo de nuestro planeta.

 

 

El profesor chino Hongping Deng, del Observatorio Astronómico de Shangai, asegura que los hallazgos van más allá de las ideas tradicionales que se tenían hasta el momento sobre el gran impacto, explicando que “parece ser el origen de la heterogeneidad del manto temprano y marca el punto de partida de la evolución geológica de la Tierra a lo largo de 4.500 millones de años”.

El equipo de Yuan subraya que la heterogeneidad del manto puede emerger a la superficie en eventos como los que formaron las islas volcánicas de Islandia y Hawái. Creen que en las negras rocas de basalto que se encuentran en estos parajes podría haber pistas químicas del gran impacto que dio lugar a la Luna hace 4.500 millones de años.

 

 

Otras hipótesis mencionadas

Los autores defienden que las enigmáticas zonas sísmicas que vieron como anomalías del manto terrestre son una simple “consecuencia natural” del choque que dio lugar a la Luna, pero por supuesto mencionan otras hipótesis (a su juicio más improbables), como la solidificación de magma o la acumulación de corteza oceánica hundida en zonas de subducción.

La sismóloga Jenny Jenkins explicó hace un par de años en la revista Science que los vestigios de Tea podrían ser solo una tumba en un cementerio de planetas.

Los científicos encontraron más bolsas de materiales densos en las profundidades del manto, quizá restos de otros pequeños planetas que chocaron contra la Tierra primitiva, según Jenkins, de la Universidad de Durham (Reino Unido). El geólogo Qian Yuan está de acuerdo, pero opina que "es probable que procedan de una mezcla del manto terrestre y el núcleo de Tea".

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