Política monetaria

La base monetaria cae en octubre pero la inflación no afloja

El BCRA mantiene una política monetaria contractiva, con el stock de Leliq multiplicándose a alta velocidad y generando mayores pagos de intereses, pero la inflación continúa presionando. Inercia, expectativas, recomposición de ganancias de las empresas en el marco de la recuperación económica y precios internacionales son algunas de las explicaciones

Paradoja: aunque los envíos del BCRA al Tesoro son crecientes y batieron récord en octubre, la base monetaria cayó incluso en términos nominales. La autoridad monetaria continúa con una política contractiva y es que, a la par que la maquinita se activa para cubrir el déficit primario del Gobierno y para pagar los intereses de los pasivos remunerados, el stock de Leliq y Pases crece en forma muy acelerada y ya se arrimó a los $4,5 billones, una suba nominal de 10% en un solo mes (7% real). Aun así, la inflación sigue al rojo vivo, por la inercia, la recomposición de ganancias de las empresas y los precios internacionales.

Con datos publicados por el Central hasta el 25 de octubre, la base monetaria mostró una contracción incluso nomial a lo largo del mes, por lo cual al comparar su dinámica con la de la inflación la caída es aun mayor. Entre ese día y el último de septiembre, pasó de $2.940.337 millones a $2.918.527 millones. Una leve baja de 0,8% nominal que, si se pone al lado de la dinámica inflacionaria esperada por encima del 3% para el mes por algunas consultoras, significa una baja real de alrededor de 4%.

Pero, además, la caída también es en términos interanuales. En el último año, la base monetaria, que creció solo 28% nominal, sufrió un desplome real de alrededor del 15%. Lo mismo corre para otros agregados monetarios. Por caso, el M2, que subió 44,7% interanual, cayó en torno a 5% real, frente a una inflación interanual de alrededor de 52%.

Desde la consultora LCG señalaron al respecto: “Mientras el público se preocupa por la emisión debido al plan post Paso, todos los agregados monetarios crecen al menos 10 puntos por debajo de la inflación. La principal crítica que le hace el ala radical del oficialismo al ministro de economía podría también caberle al presidente del BCRA. Ambos están llevando una política con sesgo más contractivo que el esperado a inicios de año. Posiblemente en noviembre y diciembre se concentren los meses de mayor gasto y emisión”.

Y agregaron: “La expansión monetaria tiene efecto sobre la dinámica de precios esperados. La situación actual es el peor escenario: una política ‘no tan’ expansiva y un público que piensa que las cuentas están descontroladas. La cuestión no es menor, la inflación a largo plazo la genera tanto la emisión (variación de la oferta) como la falta de demanda de pesos. Esta última está vinculada con lo que piensa el público acerca de qué está haciendo el BCRA”. Es decir: que no importa que la política monetaria sea mezquina en términos de inyectar moneda, siempre que haya desconfianza en el peso y salida al dólar, el efecto puede ser inflacionario.

Del otro lado del arco ideológico, desde Cifra-CTA remarcan el mismo fenómeno, aunque hacen una lectura: “Los elevados niveles de inflación de los primeros nueve meses de 2021 (47,2% según el IPC) fueron contemporáneos a la reducción de los salarios reales, el bajo incremento del tipo de cambio y de las tarifas y una base monetaria que en términos reales es inferior incluso a la de 2019”.

Y destacaron entre las explicaciones de la inflación a la suba de precios internacionales de la energía, alimentos y minerales, que treparon 82,1%, 29,4% y 35,3% en dólares. Pero principalmente a la recomposición de ganancias de las empresas. “Interesa destacar las distorsiones que se advierten en los precios relativos, es decir, a las capacidades diferenciales de formación de precios que tienen los actores económicos en el marco de las pugnas por la distribución del ingreso y las presiones que ejercen los precios mundiales”, señalaron

Y agregaron: “Los precios mayoristas de rubros con elevada concentración económica se incrementaron por encima de los precios minoristas totales. Es el caso, por ejemplo, de los aceites (111,3%), sustancias plásticas y elastómeros (92,6%), cereales y oleaginosas (90,7%), productos siderúrgicos (70,9%) y minerales no ferrosos (54,9%). Como consecuencia de ello, Ternium Argentina declaró utilidades netas por el 40,1% de las ventas en el primer semestre de 2021 cuando en el mismo período del año anterior había registrado pérdidas contables. Aluar  pasó del -6,7% al 8,8%. Molinos Río de La Plata aumentó su rentabilidad a 3,6%. No se trata de casos aislados ya que el excedente de explotación del conjunto del sector privado aumentó del 48,2% al 53,1% entre el primer semestre de 2020 y 2021”.

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