La caída de la Casa Usher, una reversión ecléctica de Poe a cargo de Mike Flanagan
La muy esperada nueva serie del hacedor de éxitos como La maldición de Hill House y Bly Manor se anima a meterse con uno de los escritores más venerados de los últimos 200 años. Con muchos aciertos, sus 8 episodios atrapan aunque se hacen un poco extensos.
Pasaron dos siglos desde que el maestro del terror gótico, Edgar Allan Poe, escribió algunas de las obras más icónicas de la literatura (no tan) contemporánea.
Miles de veces ha sido citado, sus obras reversionadas o fragmentos parafraseados, pero Mike Flanagan fue más allá y se atrevió a reconstruir el sórdido mundo del escritor estadounidense a lo largo de los 8 episodios de La Caída de la Casa Usher, interesantes y prolijos, aunque de nivel algo desparejo.
El desembarco del creador y director de La maldición de Hill House (2018) en Netflix fue sin duda un acierto de la plataforma, que continuó asociada a Flanagan con La Maldición de Bly Manor, Misa de medianoche y El Club de la Medianoche, en orden decreciente de “intensidad” terrorífica.
Lo macabro le sienta bien a este realizador que suele mostrarnos lo terrible de temer a aquello que debería ser nuestro lugar seguro: el hogar, la familia, la comunidad más estrecha.
El desafío de reversionar, con varias licencias artísticas, un cuento de Poe trasladándolo a estos tiempos tiene muy buenos momentos y otros que parecen “estirados” innecesariamente.
Los despiadados hermanos Roderick (un muy buen Bruce Greenwood) y Madeline Usher (Mary McDonnell) convirtieron su negocio Fortunato Pharmaceuticals en un imperio de riquezas, privilegio y poder.
Nacidos bastardos, huérfanos tempranamente, con todo en contra, se hicieron solos... o quizás con alguna ayuda. Vemos sus años más difíciles, sus decisiones fundamentales como jóvenes adultos, y su presente atormentado por las excéntricas y horrorosas muertes de los hijos de Roderick.
En paralelo sabemos que las prácticas médicas de su empresa están en tela de juicio, en franco paralelismo con la famosa crisis de opioides vivida en Estados Unidos, en este caso con el medicamento estrella de Fortunato, llamado Ligodon.
La despiadada dinastía Usher solo entiende de dinero y poder. Los vástagos del patriarca (el único que procreó) son de distintas mujeres, no buscados ni queridos salvo los dos primeros, pero todos igual de desesperados por la riqueza hereditaria y poco empáticos con nada que no sea su propio interés.
El camino hacia la inevitable caída -literal y figurada- de la Casa Usher se hace quizás más largo de lo necesario. Flanagan opta por dedicar un capítulo por cada muerte, todos narrativamente vinculados a alguno de los famosos relatos de Poe que también les dan título -La máscara de la Muerte Roja, El Gato Negro, El Corazón Delator- y si bien su mano es lúcida y los climas están bien logrados, algunas situaciones de tensión pierden fuerza al diluirse en el metraje.
The Fall of the House of Usher es una serie atrapante, con un elenco en parte habitual de la “troupe Flanagan” como Henry Thomas y Carla Gugino a los que se suma el "ex-Jedi" Mark Hamill, aquí en un papel oscuro y algo desaprovechado.
Más allá de alguna crítica a ciertas elecciones de su creador, esta ficcion lo confirma como uno de los mejores realizadores del momento, y su pasión por los autores clásicos del terror siempre tiene más para ofrecer.