La convergencia LLA-PRO por ahora no pasa de un anhelo
A la idea le falta todavía debatir qué cede cada uno. Bullrich trata de forzar la fusión pero desde su partido creen que recién habrá "una confluencia en las elecciones de medio término".
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, presiona al resto de PRO para formalizar el cogobierno que se puso en práctica apenas Javier Milei asumió como presidente. El objetivo de máxima es conformar un interbloque en el Congreso entre el partido que fundó Mauricio Macri y La Libertad Avanza (LLA) para articular el trabajo conjunto que ya vienen haciendo ambos espacios, y poblar el Ejecutivo de ex funcionarios macristas. Por ahora, no es más que un anhelo. Ninguno está dispuesto a ceder lo suficiente como para concretar de inmediato la "convergencia", ni siquiera hay en marcha una mesa política que ayude a disipar las desconfianzas mutuas.
Los libertarios no quieren apurar los tiempos, aún cuando el mandatario avaló la idea propuesta por su funcionaria. Son varios los que temen que la dirigencia de PRO termine desplazando a los referentes de LLA y se "apropie" del gobierno. Lo mejor -según sostienen- es avanzar con algunos cambios en el terreno parlamentario. En la Cámara de Diputados, los legisladores de PRO apoyaron casi sin condiciones al oficialismo en el debate del proyecto de la Ley Ómnibus. No sólo acompañaron en la votación en general sin fisuras internas, sino que también lo hicieron en lo poco que se logró tratar en particular. Sin embargo, la mayoría no está dispuesto a fusionarse, al menos no en cualquier condición.
Las versiones de que el jefe del bloque de PRO, Cristian Ritondo, podría ocupar el lugar del presidente de la Cámara baja, Martín Menem, volvieron a escucharse en varios despachos. En diciembre último, cuando aún no estaba definido quién quedaría en ese cargo, el diputado macrista dinamitó esa posibilidad en una charla que mantuvo con el ministro del Interior, Guillermo Francos. "Se le fue la mano a Cristian, pidió de más", dijo un legislador de PRO, que conoce de cerca las fallidas negociaciones. Ahora, el planteo es el mismo pero con otro escenario: tener poder de decisión.
Uno de los problemas que advierten en PRO es que más allá de la falta o no de pericia para conducir, ni el jefe de la bancada de LLA, Oscar Zago, ni el titular del cuerpo tienen la última palabra al momento de cerrar acuerdos y definir los pasos a seguir. En ese marco, a Ritondo no lo convence reemplazar a Menem, mucho menos ser el presidente de un interbloque, con más de una treintena de legisladores libertarios que en su mayoría desconocen la letra del reglamento.
"La discusión de una posible convergencia debe darse al interior de PRO y llegado el momento se tomará la decisión que creamos mejor", dijo a BAE Negocios una de las espadas parlamentarias de ese partido. Para otro de los diputados directamente recién habrá "una confluencia en las elecciones de medio término".
Por fuera del macrismo y algunos sectores de LLA que buscan sacarlo de su puesto, Menem sigue conservando el apoyo de Milei, a pesar del fracaso del debate legislativo de la última semana. Ni siquiera lo pueden responsabilizar por completo por el naufragio, cuando Francos y el asesor presidencial Santiago Caputo -los principales negociadores- no lograron imponer las propuestas del Gobierno. Pero además, cuando pocos creían que el economista libertario tenía chances de ganar las elecciones presidenciales, el sobrino de Carlos Menem se mantuvo a su lado y luego, ya en el Congreso, mostró lealtad de sobra.
"Está bien que se empiece a transparentar la necesidad de la convergencia, pero hoy no hay nada claro respecto a cómo eso lleva a un proceso de instrumentación, si se empieza por Gabinete o áreas de gestión, si eso después tiene correlato legislativo para ir camino a un interbloque", dijo a este diario un funcionario cercano a Bullrich.
Aunque en el macrismo creen que con la salida de Osvaldo Giordano de la Anses y de Flavia Royón de la secretaria de minería hay chances de poner un pie más en el gobierno de los libertarios que amplíe el poder de Macri sobre el presidente, un hombre muy cercano a Milei aseguró que "no hay una mesa de trabajo" por el momento y remarcó: "Un eventual rediseño del Gobierno puede o no venir de un acuerdo con PRO".