La rebaja de la calificación crediticia es sólo la punta del iceberg

La rebaja de la calificación crediticia de Estados Unidos por Fitch Ratings ha inquietado a los mercados, pero no se habla de pánico ni de cambio de tendencia. Sí, el índice de volatilidad ha subido, pero aún no ha ocurrido nada grave.

Al contrario, según Bofa, los inversores siguen siendo optimistas

Las entradas en fondos de renta variable sumaron 4.800 millones de dólares, los fondos de renta fija registraron 7.200 millones de dólares de entradas, mientras que las salidas de fondos de oro (XAUUSD) sumaron 1.200 millones de dólares.

Esto no significa que los analistas estuvieran equivocados y que no haya problemas en la economía. En realidad, hay muchos problemas, pero mientras continúe la tendencia "alcista", los inversores prefieren no darse cuenta de las deficiencias.

Entonces, ¿está el S&P 500 destinado a batir nuevos récords a pesar de todo?

Según las previsiones actualizadas de las firmas de inversión, tal posibilidad existe.

El problema es que las entradas de efectivo en julio se aceleraron hasta una media de 26.000 millones de dólares semanales, frente a los cerca de 4.000 millones semanales de junio, lo que apunta a una recogida de beneficios por parte de los inversores.

Lo principal en estos casos es no ser el “último tonto”. No me extrañaría que el explosivo crecimiento de Amazon tras el optimista informe trimestral se detenga en breve. Es de recordar que el PER de la compañía actualmente es superior a 300.

Para comparar, incluso Apple, que, por cierto, registró unos ingresos de 81.800 millones de dólares frente a los 81.550 millones esperados, y unos beneficios ajustados por acción de 1,26 dólares en lugar de los 1,20 esperados, es mucho más "barata": PER = 32,5, como sugiere el scanner de acciones.

¿Qué puede salvar a los toros?

Una revisión de la política monetaria por parte de la Fed, pero aquí está el problema: Barkin, de la Fed de Richmond, declaró recientemente que la inflación sigue siendo elevada, aunque los últimos datos son alentadores.

El problema es que los elevados tipos de interés seguirán pesando sobre la economía, y esto afectará inevitablemente al consumo. En general, los fundamentos apuntan a una corrección. Sólo falta que el mercado tome nota y el DXY index vuelva a subir.

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