Las dos recomendaciones del FMI ante el impacto de los aranceles de Estados Unidos
El Fondo Monetario Internacional advierte sobre el impacto de los aranceles estadounidenses en la economía española y recomienda medidas fiscales para mitigar riesgos. Con un crecimiento proyectado del 2,5% este año, España enfrenta desafíos en su deuda soberana y en la sostenibilidad de su sistema de pensiones.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló que un aumento de 10 puntos porcentuales en los aranceles estadounidenses sobre la Unión Europea podría reducir el PIB de España en aproximadamente un 0,1% a corto y medio plazo.
Este análisis no considera posibles disrupciones en las cadenas de valor globales, que podrían generar cuellos de botella en el suministro. La advertencia del FMI subraya la vulnerabilidad de la economía española ante cambios en la política comercial internacional.
Por eso, el Fondo Monetario instió a las autoridades españolas a aprovechar el sólido impulso del crecimiento para reconstruir con mayor rapidez el margen fiscal y reducir los riesgos de la deuda soberana. En ausencia de nuevas medidas de consolidación, el déficit se estabilizaría por encima del 2% del PIB para 2030, mientras que la ratio deuda/PIB se mantendría por encima del 90%. El FMI recomienda adelantar el ajuste fiscal previsto para el período 2025-2029.
Plan Fiscal a Medio PlazoEl FMI sugiere que el esfuerzo fiscal, que requeriría alrededor de 2 puntos porcentuales del PIB en nuevas medidas, debería respaldarse con un plan fiscal a medio plazo mejorado.
Este plan debe establecer prioridades bien definidas de aumento de impuestos y reducción del gasto.
La armonización del IVA y la mejora de la tributación ambiental son vistas como medidas clave para alcanzar el objetivo recomendado, reduciendo al mismo tiempo las distorsiones económicas.
Reformas Previsionales y EmpleoCon una creciente brecha prevista entre el gasto en pensiones y las cotizaciones a la seguridad social, el FMI enfatiza la necesidad de emprender reformas previsionales.
Estas reformas deberían priorizar las opciones que favorezcan el empleo, dado que España aún presenta una de las tasas de empleo más bajas de Europa.
La mejora en la productividad laboral es crucial para cerrar la brecha con la zona euro y Estados Unidos.