Las múltiples barreras para la inclusión de mujeres en la industria
Los obstáculos que impiden el crecimiento de la participación de mujeres en la industria son múltiples y superpuestos. La única forma de superarlos es a través de programas y políticas específicas con perspectiva de género que articulen a actores de diversos ámbitos
Existen diversos obstáculos que perjudican la inclusión de mujeres en la industria. Por supuesto, todos se vinculan en mayor o menor medida con los sesgos, prejuicios y estereotipos internalizados de las personas, debido a la cultura patriarcal que a lo largo de la historia se ha cristalizado en las estructuras sociales. Sin embargo, no pocas veces ocurre que las empresas desean incorporar mujeres en espacios masculinizados y se encuentran con otro tipo de desafíos u obstáculos.
Falta de espacio físicoUna barrera significativa se encuentra en la infraestructura: muchas fábricas, acostumbradas a contar únicamente con varones en sus plantas, no tienen baños o vestuarios para mujeres, lo que implica la necesidad de realizar reformas costosas. En este sentido, es destacable el programa "Producir con Equidad" de la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo del Ministerio de Economía de la Nación, el cual ofrecía aportes no reembolsables (ANR) de hasta diez millones de pesos para financiar proyectos de desarrollo productivo que incorporaran o consolidaran buenas prácticas en equidad de género.
El proyecto estaba dirigido a MiPyMEs y cooperativas que desearan desarrollar estas prácticas o que buscaran incorporar mujeres y personas LGBTI+ en rubros masculinizados y para lo que se requiriera la adecuación de instalaciones (lactarios, baños, vestuarios, espacios de cuidados), entre otros.
Menor capacitaciónOtra barrera recurrente con la que se encuentran las empresas es la falta de capacitación de mujeres en ciertas áreas técnicas o de oficios. Esto se debe a que la división sexual del trabajo procuró dividir a varones y mujeres en distintas esferas de la vida social: los varones en la producción y las mujeres en la reproducción.
De esta forma, las mujeres fueron excluidas de ciertos saberes y conocimientos técnicos, y resulta difícil equiparar esa brecha. Por ejemplo, es notable la diferencia en la participación de adolescentes de uno u otro sexo en escuelas técnicas. De la misma forma, si bien las mujeres son mayoría dentro de las poblaciones universitarias, representando más del 60% según datos estadísticos de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación, su participación relativa en carreras de ingeniería disminuye a la mitad.
Cabe, sin embargo, señalar que esta participación se encuentra aumentando tanto porcentualmente como en términos absolutos: en 2012, sólo el 23% de las nuevas inscripciones (9.270) a estas carreras correspondía a mujeres, mientras que en 2021 representó el 30% (15.605).
En este sentido, resulta destacable el programa de Becas Estratégicas "Manuel Belgrano" del Ministerio de Educación de la Nación, que otorga el beneficio a más de 36.000 estudiantes de carreras de computación e informática, logística y transporte, alimentos, ciencias básicas, ambiente, filosofía, minería, energía convencional y alternativa y petróleo y gas, que se cursen en instituciones de gestión estatal.
Las becas tienen como objetivo promover el ingreso, la continuidad y la graduación de estudiantes en disciplinas centrales para el desarrollo económico y social y su asignación se hace con criterios de paridad de género: el 50% se otorga a mujeres. El 29 de septiembre se realizó en el Ministerio una actividad con 250 de las becadas en la que participaron mujeres de la industria brindando su testimonio y motivando a las estudiantes a continuar sus estudios e insertarse en la industria nacional.
Exclusión internalizadaOtro obstáculo que resulta llamativo a la hora de incluir más mujeres en la industria es un mecanismo interno que denominaremos "autoexclusión" y que consiste en que las mujeres, aún calificadas y formadas, se postulan menos que los varones a distintos programas y puestos. Por ejemplo, las mujeres emprendedoras solicitan menos financiamiento que los emprendedores varones, ya sea a través de créditos o ANR, tanto a bancos como al Estado. De la misma forma, cuando se realizan capacitaciones de oficios o conocimientos técnicos, se puede observar que las mujeres se inscriben menos que los varones.
Sin embargo, su participación se multiplica cuando se crean programas de ANR, líneas de crédito o cursos técnicos o de oficios especialmente dirigidos a ellas. Es el caso, por ejemplo, de lo ocurrido con la línea de ANR de la Subsecretaría de Desarrollo Emprendedor del Ministerio de Economía, "Emprender Mujeres". La misma contó con una alta participación de emprendedoras de todo el país, a diferencia de programas similares que simplemente no tenían cupo exclusivo para mujeres.
Podríamos interpretar que las mujeres se sienten más cómodas en estos espacios cuando son exclusivos para ellas, o bien que, debido a la sistemática exclusión en ciertos ámbitos sociales, no se sienten interpeladas por las convocatorias a menos que estén especialmente diseñadas para ellas.
La salida: políticas específicasEn resumen, existen múltiples barreras que afectan la inclusión de las mujeres en la industria, siendo las mencionadas en este artículo simplemente algunas de ellas. A las mismas, se les deben agregar los sesgos y preconceptos internalizados por parte de las personas que forman parte de la industria, que muchas veces se rehúsan a contratar mujeres por sus propios prejuicios.
De cualquier manera, cabe concluir que, para poder superarlas de forma eficaz y exitosa, las barreras deben ser atendidas de forma directa y específica, con perspectiva de género y que su abordaje debe ser a través de la articulación simultánea público, privada, educativa y laboral.
María Eugenia Cingolani es licenciada en sociología. Se especializa en temáticas de formación para el trabajo y equidad en la industria nacional.
Julieta Montecchia tiene formación en ciencias sociales y de la salud. Juntas realizan proyectos de consultoría para organismos públicos, privados y del tercer sector.