Lejos del histrionismo cotidiano, Milei asumió que al Gobierno le llegó la hora de negociar
En campaña, el oficialismo se amolda a la realidad
Economista full time, la política argentina se reduce para Javier Milei a dos números: un tercio para sostener los vetos y la mitad más uno para blindar los DNU. Siempre en una sola de las Cámaras y sobre los legisladores sentados, dada la generosa herencia normativa que la casta le dejó servida. Diputados, en este caso, que es donde esos objetivos estuvieron mayormente al alcance de la mano en la primera mitad de la gestión libertaria. Nada más le importa en ese mundillo de partidos, asesores y lobby, en donde la democracia liberal asienta su modelo de poder repartido.
El Presidente sintió que tocaba el cielo con las manos en la noche del 27 de septiembre de 2024, cuando agasajó a los 87 héroes, propios y ajenos, que le permitieron validar el veto al primer intento opositor por legislar un aumento para los jubilados. Y por un tiempo sintió que no había preocupación alguna en el horizonte. Pero la realidad se empecina en estar en constante dinamismo y esa satisfacción estaba lejos de prolongarse. La repulsión a la rosca, al constante toma y daca, mantiene un lugar preponderante en su discurso, al tiempo que, con menos histrionismo, las negociaciones se tornan impostergables.
Los gobernadores conocen el sistema de memoria. De un día para otro, los jefes de los veinticuatro distritos se reunieron en el CFI y modificaron el mapa drásticamente. Axel Kicillof y Jorge Macri de la mano, despreocupados por el costo político de la foto. Dialoguistas y opositores, todos. La coyuntura los unió para salir a disputar el poder y pegar, otra vez, donde más duele: el aumento para los jubilados, una premisa impostergable que tiñe de insensible a quien pretenda enfrentarla. En paralelo, y de fondo, aparece la rediscusión de los criterios para el reparto de los ingresos. Plata. Unos se basaron en las diferencias profundas que mantienen con el modelo económico, otros sumaron a los apremios de caja el temor de que el Gobierno intente socavar en los comicios que se avecinan el poder político que ostentan en sus distritos. Y la respuesta llegó. Hace apenas dos semanas, bajar las retenciones era un objetivo compartido pero imposible de cumplir. Tuvieron que empezar a quemar las papas para que el buraco en los ingresos dejara de ser determinante para postergar la decisión.
Al mismo tiempo, el Gobierno presentará en los próximos días sus acuerdos electorales en Mendoza y en Entre Ríos. Apenas unos pocos elegidos, a los que meses atrás se sumó Chaco.
Acuerdos selectivos, que incluyen a dos radicales pero no a todos los radicales, a un amarillo pero no a los otros. En el chiquitaje, mantener candidatos propios sin una apuesta provincial ganadora supondrá entendimientos con otros gobernadores, con la idea de mantener al kirchnerismo debilitado en el mapa.
Milei negocia. Selectivamente, como le sugiere el ninguneado asesor Santiago Caputo, apenas para asegurarse la gobernabilidad. Mientras sientan que el jefe de Estado mantiene el respaldo (ni siquiera la popularidad) de la población, hasta los más acérrimos enemigos estarán dispuestos a conversar.
Deberá volver a recurrir a las sugerencias de su asesor, cada vez más oscuro y oculto, si deja el armado propio completamente en manos de Karina Milei. Ni siquiera un triunfo en todo el país le brindará al Gobierno la chance de alcanzar las máximas veto/DNU con el recambio de diciembre. Seguirá dependiendo de los desorientados representantes del PRO, de los radiales que le responden y de los gobernadores que pactan apoyo. En todos los sectores, incluso entre los violetas, las bancadas supondrán una caja de sorpresas cotidiana. No alcanza con la advertencia de la secretaria general de la Presidencia acerca de que "la lealtad no es una opción, es una condición". Sin tradición partidaria, los nombres que integran las listas oficialistas esconden repentinos librepensadores a futuro.
"Hay que involucrarse y hay que meterse en política. Desde afuera solo se puede criticar", planteó Karina en Corrientes, dando cátedra de pragmatismo. Solo ella puede darse el lujo de semejante sacrilegio sin esperar reprimendas.