Los restaurantes premium se quejan en las redes y le piden un salvavidas al Gobierno
Nadie escapa a la crisis provocada por el desembarco del coronavirus. Los principales restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires hacen malabares y agudizan su ingenio para poder pagar sueldos. Pero a veces no alcanza, algunos estallan en las redes y otros se quejan en voz baja.
Narda Lepes, que tiene dos restaurantes, se quejó a través de un tuit: "Hola @bbvaargentina, si pongo stopdebit en la cuenta, por qué sigue activo y me acaban de cobrar y sacar la plata que tenía para sueldos??? Prefiero pagar sueldos que a AFIP, que puede esperar".
La bronca es porque tiene cuarenta salarios que pagar. Lepes contó a BAE Negocios: "Me respondieron que la AFIP cobra igual, no la para el stopdebit. En marzo pudimos pagar casi el 100% de los sueldos, pero nos falta. Es difícil, se corta la cadena de pagos con los proveedores, les tenemos que decir que esperen y que nos banquen. Comenzamos a hacer delivery y gestionamos la ayuda del Gobierno para los locales. Prefiero no hablar, tengo bronca".
El tradicional restaurante Oviedo también se quejó vía Twitter: "El restaurante esta cerrado desde el 20/3. Para @Metrogas consumimos más que el mismo período del 2019. El medidor hoy dice otra cosa: $33.000 cobrarán por débito automático. No atienden reclamos. #CazandoEnElZoológico Así ayudan a las pymes. País en marcha".
Después de muchos reclamos, sin que nadie lo atienda, Emilio Garín, dueño de Oviedo fue escuchado por Metrogas y Enargas y la factura bajó a $11.000. A partir del 25 reabrieron y ofrecen servicio de delivery. "El volumen de venta del delivery es el 10% de la facturación normal, pero hay 25 empleados y todos en blanco, con más de veinte años de antigüedad. Somos casi una familia. Los sueldos de marzo se pagaron y estamos trabajando para pagar los de abril y ya gestionamos la ayuda del Gobierno", contó Valeria Díaz, secretaria de Garín.
Pero los gastos son muchos. "Sabemos que la boleta de Edenor, estemos abiertos o cerrados, nos viene por un importe de entre $108.000 y $118.000, porque tenemos muchos equipos. Pedimos moratoria de una parte de los aportes y contribuciones y tenemos el IVA diferido que se paga 90 días después sin interés. Por la ayuda de los sueldos, pasamos ya la primera etapa y estamos esperando que nos pidan el CBU", relató Díaz.
Confiesa que a Garín no le gusta mucho la idea del delivery porque la comida "sufre", pero lo hacen sus propios empleados que extreman los cuidados. "Nos afecta mucho la incertidumbre, sabemos que somos una de las actividades que más va a tardar en volver. No sabemos qué inventar para seducir a la gente, estamos probando con la venta de vinos de alta gama, nuestra cava tiene 18.000 botellas. Pero la gente tiene la cabeza en otra cosa", señaló.
Desde Tegui (ubicado en el puesto número 68 del ranking de The Worlds 50 Best Restaurants), el mísmisimo Germán Martitegui también se quejó en las redes. Su reclamo se leyó por Instagram: "Esperamos que el Estado haga por una vez su parte y esté a la altura de la situación, que entienda que los restaurantes vamos a necesitar mucha ayuda y que muestren la misma energía que usan para cobrar impuestos", dijo desde Palermo.
Rápidamente se tuvo que reconvertir y, de cobrar un menú sofisticado de varios pasos y maridado a $5.600 el cubierto en junio del año pasado, hoy ofrece una opción de entrada, plato, postre, vino y pan a $1.400. Y aclara: "No podemos cobrar lo que cobramos en Tegui, pero sí le podemos poner la misma pasión".
Gastón Riveira, alma máter de La Cabrera, consideró que no podía mantener la calidad de sus productos en el formato delivery y prefirió no reabrir sus locales. Ante una consulta de BAE Negocios, fue claro: "Estamos cerrados y a las piñas, qué vamos a hacer".
Aldo Graziani, es responsable de los restaurantes Aldos. No le quedó otra que reconvertirse: hoy todos sus locales ofrecen delivery. Amante de las redes sociales, colabora con hacer más llevadera la cuarentena, recomienda todos los días tres vinos a precios imbatibles y organiza charlas a fondo con bodegueros o músicos.
Los gastos son muchos. "Tenemos 130 empleados y hay que generar. En todos los locales pagamos alquiler", sintetizó Graziani.