Los últimos días del mercado cambiario presagian un Banco Central en rol de equilibrista
Al igual que en los últimos días de julio, el Banco Central ha vuelto a ponerse en posición vendedora en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Según observadores del mercado, el BCRA habría vendido US$150 millones el jueves 26/08 y US$60 millones el lunes 30/08, mientras que habría obtenido resultados neutros el miércoles 25/08 y el viernes 27/08, totalizando intervenciones por US$210 millones en las últimas cuatro jornadas. De esta manera, borró parcialmente las compras acumuladas por US$353 millones entre el 02/08 y el 24/08. Algo similar había ocurrido en los últimos cinco días hábiles de julio, cuando la autoridad monetaria vendió US$342 millones, luego de haber comprado US$1.056 millones entre el 01/07 y el 23/07. De estas cifras sobresalen dos tendencias: i) que las primeras semanas del mes son de acumulación para el BCRA y los últimos días de venta, y, más importante, ii) que la capacidad de compra en MULC es cada vez menor.
¿Cuáles son las tendencias en el mercado de cambios detrás de este fenómeno? Se está observando un volumen operado récord en el mercado de cambios desde la imposición de restricciones “relevantes” en el Cepo Cambiario en octubre 2019 (recordando que éste comenzó “tibiamente” en septiembre de aquel año). Justamente el 30/08 se operaron US$543 millones, el volumen más alto desde el viernes 25/10/19 (US$ 923 millones), previo a las elecciones generales a presidente, cuando los minoristas podían comprar hasta US$10.000 dólares mensuales. Ese lunes 28/10, post elección, se aplicó un cupo de US$200 dólares mensuales que bajó considerablemente el volumen del mercado. La oferta “privada” de divisas (restando las ventas del BCRA a la oferta total) está en US$412 millones diarios, máximos desde el 21/08/19, según la media móvil de 10 días. Esto tiene como correlato una demanda privada “aparente” (todo lo que no compra el BCRA) que alcanza US$415 millones al 30/08, máximos desde el 05/11/19 y más que duplica los US$204 millones del 26/07 pasado. En síntesis, hay una demanda privada muy recalentada llevándose “todos los dólares que el BCRA autorice”. En lo que va de agosto, el BCRA ha promediado compras por US$7 millones diarios, bajando desde US$34 millones en julio y US$35 millones en junio. Es de esperar que con la merma del orden del 20% de la liquidación del agro en septiembre, el Banco Central tenga un saldo de neutro a negativo, que iría agravándose hacia la elección general.
Oferta Privada, Demanda Privada y Compras BCRA (media móvil 10 días, US$ millones)Justamente, el exceso de demanda en el mercado de cambios (al tipo de cambio fijado por por el propio BCRA) es la contracara de un exceso de oferta en el mercado de pesos, también conocido como enfoque monetario de la balanza de pagos. En agosto, el M3 Privado a PBI está alcanzando 18,8%, nivel solamente superado por el excéntrico 2020 (21,4%) y por 2013 (19,5%), previo a la devaluación de comienzos de 2014. En otras palabras, hay una liquidez casi récord que está yendo, en la medida que es “autorizada”, contra las reservas del BCRA. Por supuesto que el control de cambios ha dificultado el acceso a las reservas vía “atesoramiento”, como en un mercado cambiario libre, pero este sigue vigente vía importaciones. Es razonable que las empresas entreguen sus pesos, maximizando la importación de Bienes Intermedios (insumos), Bienes de Capital (maquinaria) y Piezas y Accesorios para bienes de capital, dado el subsidio de facto que implica una brecha del 80%. Si a esto le sumamos que la emisión para asistir al fisco entre septiembre y noviembre oscilará entre 0,5 y 0,7 billones de pesos (1,2% y 1,6% del PBI), podemos afirmar que habrá más combustible para que el sector privado siga “quemando” pesos. Sobre llovido, mojado.
¿Qué cabe esperar de la autoridad monetaria de aquí a fin de año?Es de esperar que no quiera cortar la incipiente reactivación de la economía de aquí hasta las elecciones de mediados de noviembre, por lo que es probable que termine con saldos negativos en el MULC en estos meses. La idea de fondo seguramente sea evitar restricciones cuantitativas sobre las importaciones, pero todo dependerá de la cantidad de reservas que el mercado le pida que entregue. Difícil tarea de equilibrista la de la entidad conducida por Miguel Pesce. Luego de las elecciones, el partido será otro, con una más que probable aceleración del crawlipeg que le permita revertir la apreciación del tipo de cambio real de 13% entre diciembre 2020 y noviembre 2021 y achicar la brecha con los tipos de cambio alternativos. Si este cambio de estrategia en el mercado de cambios es enmarcado en un acuerdo con el FMI, que imponga metas fiscales y monetarias, no podemos perder la ilusión del inicio de un ciclo virtuoso.
*Analista de PPI