Mejorar empleos y salarios, una cuenta pendiente de América Latina
La mayoría de los trabajos disponibles en la región son informales y pagan salarios insuficientes, según los datos del Índice de Mejores Trabajos del BID
Casi un 55% de los trabajadores de América Latina y el Caribe tiene un empleo informal sin contrato ni cobertura de seguridad social, y 3 de cada 10 no alcanzan a tener los ingresos necesarios para superar el umbral de la pobreza, lo que evidencia la importante deuda de la región en cuanto a la calidad del empleo y de los salarios.
Así lo muestra la más reciente edición del Índice de Mejores Trabajos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que cada dos años mide la calidad y cantidad del empleo en América Latina, y que se dio a conocer el último miércoles.
"En el día internacional del trabajo 2024 reflexionamos sobre la urgencia de elevar la calidad del empleo en la región. Fortalecer las políticas de empleo y alinear la formación para el trabajo con las necesidades de capital humano del sector productivo", aseguran los especialitas del BID en el informe.
En negro
Si bien un 70% de las personas en edad productiva en la región trabajan, de acuerdo con el índice la calidad del empleo es apenas un 41,2 sobre 100, según los últimos datos disponibles para 17 países de la región. La dimensión de calidad del índice está compuesta por los indicadores de formalidad laboral y suficiencia salarial para superar la pobreza.
Si bien la dimensión de calidad del Índice se ubica en su nivel histórico más alto desde 2010, su bajo nivel promedio subraya la urgencia de mejorar la calidad del empleo en la región.
"Sin embargo, esta medida, la última disponible del Índice de Mejores Trabajos del Banco Interamericano de Desarrollo, indica que la mayoría de trabajadores en la región se gana la vida desde la informalidad, y sus ingresos no alcanzan para superar la pobreza. La informalidad laboral se traduce en salarios bajos, acrecienta la pobreza y la desigualdad y, por ello, frena la productividad", remarca el documento.
Desigualdad
El Índice de Mejores Trabajos 2024 también refleja importantes brechas en los mercados laborales de la región. Por ejemplo en lo referente al género, el BID reitera que las mujeres de América Latina tienen empleos de peor calidad que los hombres; en ese sentido, detalló que "en 2010, la brecha entre hombres y mujeres en su conjunto era considerable: 23.1 puntos mayor para los hombres que las mujeres. Para la última medición disponible de 2022, si bien la diferencia se redujo, aún persiste con 20.3 puntos. Esta tendencia refleja el éxito marginal de los esfuerzos por cerrar la brecha de género en el mercado laboral a lo largo del tiempo".
"A ese ritmo, el Índice para las mujeres tardaría más de 47 años en alcanzar el nivel de calidad y cantidad del empleo que tienen los hombres para 2022", indica el texto.
A su vez, los jóvenes de la región tienen empleos de peor calidad que los adultos con una brecha de 15 puntos en esa dimensión del Índice de Mejores Trabajos.
Además, los países con puntajes elevados en el índice global presentan las mayores brechas en esos grupos vulnerables. Costa Rica, por ejemplo, que ocupa el número tres en el ranking de la última edición del Índice de Mejores Trabajos, presenta a la vez una de las mayores brechas de género y la menor brecha entre adultos y jóvenes en la región. Uruguay, por su parte, lidera en el Índice de Mejores Trabajos en la región, pero presenta la brecha más grande de calidad y cantidad entre adultos y jóvenes.
Calidad
"En una región en la que 70% de las personas dependen exclusivamente de su trabajo para vivir y mantener a sus familias, la calidad del empleo tiene que aumentar rápido", indica Laura Ripani, jefa de la División de Mercados Laborales y Seguridad Social del BID. "Eso significa generar y conectar a más personas con más empleos formales que les permitan ahorrar para el retiro y tener coberturas de seguridad social frente a riesgos".
Según el informe Índice de Mejores Trabajos 2024, la evolución de la calidad del empleo ha sido lenta desde 2010 y, al ritmo actual de crecimiento, llegar a unos 70 puntos tomaría casi 48 años. La dimensión de cantidad ha tenido un comportamiento más o menos estable con una caída en 2020 producto de los efectos de la pandemia en el empleo, recuperándose para 2022.
Equipar al capital humano con habilidades alineadas a las necesidades de talento de los sectores productivos de cada país, promover el empleo formal con menores costos haciendo universal parte de la seguridad social, e impulsar el acceso a empleos fortaleciendo los servicios públicos de empleo son algunas de las soluciones e iniciativas que impulsa el BID para aumentar la calidad del empleo en la región.
Salarios
El Índice de Mejores Trabajos es una de las herramientas del BID para identificar las áreas de oportunidad para desarrollar e impulsar la productividad en América Latina y el Caribe. Evalúa cómo son los empleos de los países a través de dos dimensiones: cantidad y calidad. La dimensión de cantidad está compuesta por dos indicadores: la tasa de participación laboral y la de ocupación. La de calidad se construye con las tasas de formalidad y de trabajos con salario suficiente para superar la pobreza. Así, el índice es la media ponderada de estos cuatro indicadores y sus puntuaciones van de 0 a 100. Para que un país obtenga 100 puntos, todas las personas que participan en la fuerza laboral deben estar empleadas con un trabajo formal que les aporte un salario suficiente.
Pese a la reducción del desempleo y al crecimiento positivo del empleo, los salarios reales disminuyeron en la mayoría de los países del G20, porque las subas salariales no lograron contrarrestar el aumento de la inflación. En 2023, el número de trabajadores que vivían en una situación de pobreza extrema en el mundo, es decir, con ingresos inferiores a 2,15 dólares de los Estados Unidos al día por persona en paridad de poder adquisitivo (PPA), aumentó en casi un millón.
Se observa una pauta aún más acusada respecto de la pobreza laboral moderada, que se define como un nivel de ingresos del trabajo inferior a 3,65 dólares diarios por persona en PPA. El número de trabajadores en situación de pobreza moderada aumentó en 8,4 millones en 2023; solo descendió la pobreza moderada en los países de ingresos medianos altos.
Escasez
Como aspecto positivo cabe destacar que las tasas de informalidad han recuperado los niveles anteriores a la pandemia, aunque se alcanzó la cifra de 2000 millones de trabajadores informales debido al crecimiento de la fuerza de trabajo mundial.
La escasez de mano de obra y de profesionales calificados ha seguido siendo un problema prioritario para los responsables políticos, al menos en las economías avanzadas y en algunas economías emergentes. Pese a la rápida recuperación de las tasas agregadas de actividad, los sectores con trabajadores esenciales han manifestado su dificultad para atraer a personas que asuman a creciente demanda de trabajos de cuidados, transporte y comercio al por menor.
También ha sido persistente la escasez de trabajadores en otros sectores, como la industria manufacturera, la construcción y las TIC. Parte de este problema tiene que ver con las malas condiciones de trabajo de esos sectores, en los cuales la ralentización del crecimiento de la productividad dificulta que los empleadores ofrezcan salarios más elevados.