Menem: una de las guionistas revela cómo se gestó la serie
Con un elenco notable, la tira apuesta al humor para hacer ficción a partir de la figura histórica y la "fiesta" de una época cuestionada.
De la hazaña de la campaña por la interna del 88 al tapado de piel de María Julia, de la carpeta de Cavallo a las valijas del Yomagate, de la pizza con champán a los cortes de ruta por los despidos de las privatizaciones. Los noventa fueron una época de brillitos y espejismos que dejaron a muchos contra el piso y con las manos vacías. Un nombre es sinónimo de esos años: Carlos Menem. Esta semana se estrenó en Amazon Prime la serie que lo tiene como protagonista y ya está en boca de todos.
La tira, creada y producida por Mariano Varela (Porno & Helado) y dirigida por Ariel Winograd (El Gerente, El Robo del Siglo), apuesta por un estilo lúdico, el predominio del humor, texturas visuales y sin imágenes de archivo. Toma distancia de la realidad, lo aclara una y otra vez, y construye ficción. Se apoya en un casting excelente, con Leonardo Sbaraglia a la cabeza y Juan Minujín en un personaje clave, acertado contrapunto que acompaña la mirada del espectador y el arco.
Semejante producción estuvo precedida por un intenso trabajo de escritura, con un resultado que se destaca en la pantalla. Mariana Levy, head writer de la serie, contó a BAE Negocios cómo fue ese proceso. La guionista, que también lideró el equipo de El presidente y El Presidente 2 (Amazon Prime) y colaboró con directores como Damián Szifrón y Armando Bo, comentó que se sorprendieron a cada paso cuando buscaban el material: "No importa cuan delirante les parezca la serie: la realidad supera a la ficción".
¿Cómo se llevó adelante la investigación para escribir el guión?
Nos basamos sobre todo en entrevistas con los protagonistas, con historiadores y con gente que vivió la época y conoció de primera mano los hechos y personas sobre las que íbamos a escribir. Además, por supuesto, leímos revistas y diarios de la época y hasta manuales de economía política argentina. Contamos con una periodista que formó parte del writers room (Ana Breccia) que visitó incontables veces la hemeroteca para conseguirnos material de la época de los personajes o acontecimientos que necesitábamos. El coordinador del room, Cristian Phoyu, organizaba toda la información obtenida de entrevistas o fuentes para que pudiéramos usarla cuando la necesitábamos.
¿Les sorprendieron algunos de los detalles que encontraron?
Nos sorprendíamos permanentemente. Cada persona que entrevistábamos nos contaba una historia aún más loca de lo que fueron esos años. Cuando creíamos que habíamos escuchado todo siempre había una nueva anécdota superadora.
¿Qué aspecto fue el más desafiante al abordar un personaje histórico como éste?
Creo que lo más difícil fue lograr captar ese efecto de seducción que Menem generaba en todos los que lo conocían. E intentar plasmar ese carisma sin que se sintiera como que estábamos siendo indulgentes o incluso apologistas de un personaje como Menem. Y también fue complicado llegar a verlo como un personaje de ficción y no como la idea política que cada uno de los escritores tenía de él.
¿Cómo pensaron el tono de la serie y qué papel juega en esto el humor?
Desde que nos sumamos a escribir Federico Levín, Luciana Porchietto, Cristian Phoyu y yo era claro que se estaba buscando un tono que tuviera humor. Las primeras conversaciones que tuvimos con Wino (Ariel Winograd, el showrunner) giraron en torno a lo absurdo y desmesurado de la época y la importancia de que el tono de la serie pudiera acompañar el tono de esa época. Referencias como el cine y series de Adam McKay fueron claves para pensar el tipo de humor. Y también algo que buscamos fue que ese humor fuera desapareciendo y la serie se fuera oscureciendo a medida que avanzaba la temporada, casi como el efecto de salir de una borrachera que vivió la sociedad argentina cuando se fue dando cuenta del precio que había que pagar por "la fiesta".