PRESUPUESTO 2025

Milei encaró al Congreso: recinto semi-vacío, caras largas y el desafío de la oposición

A la oposición no le interesó ir a escuchar al Presidente: el contraste entre el recinto desolado y los palcos estallados, y el interés mutuo entre Milei y la oposición que los forzará a impulsar un proyecto juntos

Sin aplausos de Unión por la Patria, el presidente Javier Milei ingresó a un recinto semi-vacío en las bancas pero explotado de invitados en los palcos para dar su discurso de presentación del proyecto de Presupuesto 2025. Les habló directamente a los legisladores y ellos escucharon con caras largas y desganados, mientras que en las alturas agitaban contra la casta y a su lado, gabinete casi completo y sonriente. El contraste, palpitante, reflejó una relación que tiene una intensa y breve historia: desacuerdos, resentimiento y división. 

 

Por primera vez en la historia, fue el Presidente de la Nación y no el ministro de Economía quien cumplió esta función. Se trata de un jefe de Estado que, a solo meses de su asunción, elaboró una lista negra de legisladores que no apoyaron sus políticas, solo consiguió que se apruebe un paquete de leyes, teniendo más de tres mil en el cajón -según él-, está camino a su segundo veto presidencial por presión fiscal y provocó que el Congreso derogue el primer DNU en la historia argentina.

En este contexto de minoría es que Milei encara el tratamiento de la “Ley de Leyes”, el proyecto que plasma su principio de déficit cero. La necesidad de actualizar las partidas y acordar un nuevo proyecto de Presupuesto es mutua, pero la oposición no va a dejarle un camino fácil: los números de ellos son más fuertes y, como han demostrado, pueden imponer su propia agenda. El ajuste que le pide Milei a los gobernadores es de 60.000 millones de dólares.

“Cuanto más votos tiene un proyecto en el Congreso, peor es para la sociedad”, apuntó el Presidente desde el atril. Puso las cartas sobre la mesa, sin rodeos: "Cuando el político pide más y más gasto para repartir plata que no hay, está estafando al pueblo argentino para anotarse un par de puntitos políticos con algún discurso bienpensante en el camino. Por eso vetamos el proyecto de aumento del gasto público que sancionó este Congreso y, por eso, vetaremos todos los proyectos que atenten contra el equilibrio fiscal".

"Esto, que debería ser una verdad de perogrullo, parece un sacrilegio dicho en esta casa, lugar donde han salido la totalidad de las medidas populistas que han arruinado este país", apuntó, acto seguido. Pero, a pesar de que se jactan de poder gobernar sin necesidad de que el Congreso apruebe sus reformas, Milei dio un giro en su estrategia política: de insultar en redes y derivarle a su triángulo de hierro, Karina Milei y Santiago Caputo -quien brilló por su ausencia-, la tarea de “hacer política”, ahora comenzó a confrontarlos personalmente y tanto él como los opositores enfrentan el desafío de tener un interés en común que implica sentarse a negociar con la "casta".

Así, consiguió desdoblar a la UCR en Diputados y obtuvo una foto con la oposición dialoguista del Senado. En ese sentido, Milei es claro sobre a quiénes les está hablando. “Ustedes se pueden abstener porque suman con dificultad”, le dijo a los 20 diputados peronistas que integran la comisión de Presupuesto, la única guardia que fue a presenciar el acto esta noche.

“Hablá sin leer”, le replicó el jefe de bloque, Germán Martínez. “Disco rayado”, fue su conclusión en los pasillos. El Presidente lo mandó a tomar nota ante su explicación del Presupuesto -cosa que algunos diputados de LLA hicieron, con lapicera y libreta en la banca-. Milei no cuenta con sus 99 bancas para llegar a ningún puerto, y lo sabe, aunque en el Senado -de la bancada de José Mayans no fue nadie- sí los necesitan para poder aprobar los pliegos de la Corte Suprema. Cruzarse con el kirchnerismo para Milei ya es casi protocolar y siempre le será conveniente para ambos sectores.

Pero la oposición dialoguista, a los que Milei sí les habló, no priorizó ir a verlo y, como UxP, solo fueron algunos representantes y la gran mayoría lo vio desde su casa. De la UCR, tal como anticipó este diario, estuvo al frente Rodrigo de Loredo (jefe de bloque) junto a cuatro de los “radicales violetas”, Mariano Campero, Luis Picat, Martín Arjol y Pablo Cervi (faltó José Tournier). A ellos se sumaron Karina Banfi, Lisandro Nieri, Danya Tavella, Mariela Coletta y Pamela Versay. No festejaron las palabras célebres del presidente, como sí lo hicieron ávidamente los ahora 39 diputados libertarios y los cientos de invitados desde los palcos.

Miguel Ángel Pichetto escuchó atentamente desde su guardia de cuatro, con Florencio Randazzo, Oscar Carreño y Margarita Storbizer. Número parecido al que llevó la Coalición Cívica, con Juan Manuel López al frente, Paula Oliveto y Maximiliano Ferraro. En Innovación Federal, sin Pamela Calletti (presidenta del bloque), manejaron un grupo parecido. Escucha y cuchicheo: esa fue su máxima actividad. Se fueron sin dar vueltas apenas terminó el discurso.

Del Senado también asistieron solamente los afines, pero se destacó la ausencia de la bancada de Eduardo Vischi (UCR), quienes quisieron evitar más división de bloque como sucedió en la Cámara baja. Luis Juez, presidente del bloque del PRO, estaba acompañado por su colega Alfredo Di Angeli y Carmen Álvarez Rivero; también asistió la chubutense Andrea Cristina, los misioneros Sonia Rojas Decut y Carlos Omar Arce. Con perfil bajo, sentados en primera fila, escucharon sin aplaudir, pero se avalancharon sobre el Presidente para agarrarle la mano al final.

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