DE CARA AL BALOTAJE

Movimiento de piezas y algo más

Raúl Alfonsín, apenas asumido como Presidente de la Nación, se abocó en conformar en sus primeros meses de gobierno un Pacto de Unidad Nacional.

El trabajo de su Ministro de Interior, Antonio Troccoli, fue la de persuadir a los principales referentes de la oposición a que concurrieran a la Casa Rosada con motivo de rubricar un documento por el cual se comprometían a defender la democracia y las instituciones constitucionales de cualquier avasallamiento que pudieran ocasionar las Fuerzas Armadas o Grupos subversivos.

En primera instancia, dirigentes como Rafael Martínez Raymonda, José Antonio Romero Feris, Arturo Frondizi, Oscar Allende, entre otros, fueron los primeros que se comprometieron en apoyar al gobierno en esta posición de cimentar con solidez la defensa de los derechos democráticos y humanos. Pero Alfonsín estaba obsesionado que una persona fuera la que apoyara con determinación ese documento. Se trataba de la Presidente del Partido Justicialista y de la ex Presidente de la Nación y tercer esposa de Perón, María Estela Martínez de Perón.

El radical chascomusense, fue en los 70 un furibundo crítico del gobierno de Isabel Perón, tratándolo de fascista y violento. Se opuso fervientemente a Ricardo Balbín cuando éste se abrazó a Perón en la casa de la calle Gaspar Campos, en Vicente López, mostrando con ese gesto que ambos dirigentes de peso en la historia política nacional del Siglo XX, que eran acérrimos adversarios, limaron asperezas y se convencieron de que para sanear las heridas del país era necesario la unidad nacional.

El mandatario, que gobernó desde el 10 de Diciembre de 1983 y hasta el 9 de Julio de 1989, fue hasta Madrid, al domicilio particular de la ex mandataria, que gobernó desde el 1 de Julio de 1974 hasta el 24 de Marzo de 1976, para rogarle que viajara a Buenos Aires y suscribiera el Pacto de Unidad Nacional, cosa que Isabel Perón, defensora de la Democracia en su época, estampó su firma.

En síntesis, Alfonsín no le hizo asco a darse la mano con Isabel Perón, quien era la representante de la Derecha Peronista. Todo lo contrario, lo agradeció.

Ese mismo Alfonsín, quien tampoco se sonrojo en pactar con Carlos Menem la Reforma Constitucional de 1994, y que años antes lo trataba como un servil de los mercados neo-conservadores.

Con esto quiero transmitir un punto de diferencia con los Radicales que definieron ser neutrales en el balotaje a desarrollarse el 19 de Noviembre próximo, y más aún con el Presidente del Comité Nacional y actual Gobernador de la Provincia de Jujuy, que dijo que iba a ser lo posible para que no gane Javier Milei, clara alusión de que apoyará a Sergio Massa. Los Radicales, parte fundamental de Juntos por el Cambio, apoyaron con videos, actos y militancia a la ex candidata Presidencial Patricia Bullrich, quien logró el tercer lugar en los comicios del 22 de Octubre. A los pocos días, en conferencia de prensa, otorgó su apoyo en la segunda vuelta a Javier Milei. Esto desconcertó a los socialdemócratas del radicalismo, que aceptaron a José Luis Espert dentro de JxC, quien podría decirse que es un Milei pero con poco vuelo.

Muchos dirigentes de la UCR no se aprestan en apoyar a Milei, y a mi entender no es por una diferenciación ideológica con el Libertario, es porque allí no pueden hacer pie para ocupar espacios de decisión ejecutiva que con Massa si lo tendrían. Además, el radicalismo en este 2023 obtuvo el triunfo en varias elecciones desdobladas. Temen que con la llegada de La Libertad Avanza a Casa Rosada los recursos correspondientes vía coparticipación federal de impuestos y otras cláusulas de distribución de recursos Nación-Provincia sean disminuidas. De ser así, esas provincias tendrían serios conflictos sociales, y principalmente con el empleo público, que es la base laboral de Jujuy y Chaco.

Del otro lado del charco, la actual Vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, no ha tenido una rotunda declaración en apoyo a Sergio Massa. El Kirchnerismo tuvo una excelente elección en la Provincia de Buenos Aires, donde Axel Kicillof logró la reelección con un 44% de los sufragios. Con esto tendrían mayoría parlamentaria en la Legislatura Bonaerense y el dominio del casi 80% de los municipios.

La Cámpora fue la figura estelar de la elección. Se quedó con 12 municipios, recuperando Lanús y obteniendo distritos históricamente radicales como Bahía Blanca y Olavarría, siendo estos dos polos de gran porte productivo. También, desplazaron al albertista-massista, Juan Zabaleta del municipio de Hurlingham y el apadrinado por Luana Volnovich, titualr del PAMI, Damián Selci gobernará ese joven municipio del Oeste del Conurbano durante el periodo 2023-2027.

Puedo imaginar un cuadro de situación donde Cristina convoque a estos 12 Intendentes Camporistas, incluidos Mayra Mendoza (Quilmes) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas); sumando a Mariano Cascallares (Almirante Brown); Federico Otermín (Lomas de Zamora); Fernando Espinoza (La Matanza); Lucas Ghi (Morón); Gustavo Menéndez (Merlo); Mario Ishii (José C. Paz); Mario Secco (Ensenada); Andrés Watson (Florencio Varela); Mariel Fernández (Moreno); Fernando Moreira (San Martín), dirigentes que comandan territorios que concentran casi el 40% del padrón bonaerense, y decirles “muchachos y muchachas, jueguen un poco para atrás, que Sergio gane en Buenos Aires, pero no por tanta diferencia. No quiero otro Scioli, que pretendía constituir un peronismo sin Cristina”.

Si este dialogo imaginario se hiciera realidad, el Libertario Milei tendría su ansiado triunfo el 19 de noviembre, ya que se supone que ganaría en provincias como Jujuy, Salta, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires. Con el solo hecho de sacar una mínima diferencia en la Provincia de Buenos Aires, se sentaría en el Sillón de Rivadavia.

Vuelvo a mencionar, todo esto solo se encuentra en lo recóndito de mi imaginación.

 

* Licenciado en Ciencias Políticas