Muerte en Ezpeleta y un caso inquietante después de una agresión xenófoba
Richard Flores Mercado apareció colgado en su casa tras sufrir una brutal golpiza y agresiones xenófobas por parte de vecinos en la localidad bonaerense. La comunidad boliviana exige justicia y una investigación urgente
Richard Flores Mercado tenía 36 años, era oriundo de Cochabamba y vivía en Berazategui. Se ganaba la vida como albañil. Este jueves, su madre lo despidió para siempre. Viajó especialmente desde Bolivia para enterrarlo en Ezpeleta, donde fue encontrado sin vida, colgado del cuello con un cable en el interior de su casa. Su muerte sacudió a la comunidad boliviana en Argentina, que la denunció como un crimen atravesado por la xenofobia.
La autopsia reveló que falleció por asfixia mecánica, ahorcadura e insuficiencia respiratoria aguda. Horas antes, había protagonizado un incidente vial que desató la violencia. Manejaba en estado de ebriedad por la avenida Florencio Varela y la calle 125, en Quilmes. Subió a la vereda, chocó un cartel y derribó cajones de una verdulería.
Si bien nadie resultó herido, lo que siguió fue brutal.
Vecinos y comerciantes comenzaron a insultarlo. "Que se vaya a su país", le gritaron. "No respetás a nadie", lo increparon. Un ex policía lo golpeó con una trompada que lo desmayó. La agresión continuó mientras estaba en el piso. El momento fue registrado por un testigo y el video circuló por redes sociales. En las imágenes, se lo ve tambaleante, apoyado sobre su auto, cuando recibe el golpe que lo derriba.
"A Richard lo mataron de una piña, sin anestesia. No fue una riña de bar, no fue una pelea entre iguales. Fue una agresión cobarde", denunciaron allegados en Facebook. Tras recuperar la conciencia, Flores Mercado se retiró del lugar. Más tarde, un amigo lo encontró colgado en su vivienda. "Estaba colgado del cuello con un cable y el otro extremo a unas rejas de la ventana, sin signos vitales", informaron fuentes policiales. Añadieron que padecía problemas de adicción al alcohol.
La investigación está a cargo de Gabriela Mateos, fiscal de la UFI Descentralizada N°3 de Berazategui. Por el momento, la causa se caratuló como "Averiguación de Causales de Muerte".
La Embajada de Bolivia expresó su "profunda consternación" por lo ocurrido y calificó la muerte de Flores Mercado como producida en "circunstancias xenófobas". En un comunicado difundido por la Agencia de Noticias Fides (ANF), reclamó "una investigación exhaustiva y transparente para esclarecer este hecho, sancionar a los responsables y adoptar medidas preventivas".
En las redes sociales, el dolor fue inmediato. “Ante el racismo no hay peros que valgan. Nada justifica este acto inhumano y cobarde por parte del perpetrador”, escribió una mujer boliviana. Otra usuaria lamentó el suceso y pidió justicia. Iber Mamani, también integrante de la comunidad, sostuvo: "Los discursos de odio matan. Nadie va a socavar el dolor que hoy vive una familia y la comunidad boliviana en la Argentina". Y agregó: "Al odio debemos combatirlo con solidaridad y apoyo".
La conmoción no se apaga. La historia de Richard, el joven albañil que manejó ebrio, fue golpeado con saña, humillado por su nacionalidad y luego apareció muerto, expuso una herida abierta. Su nombre, ahora, se suma al reclamo de una comunidad que exige ser escuchada.