Netanyahu condiciona el plan de paz a la liberación de rehenes por parte de Hamás
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha declarado que no avanzará con el plan de paz propuesto por Estados Unidos hasta que Hamás libere a todos los rehenes. Esta exigencia se convierte en el principal obstáculo en las negociaciones que comenzarán en Egipto, donde Hamás también demanda un alto el fuego y la retirada parcial del Ejército israelí.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha dejado claro que no procederá con el plan de paz propuesto por Estados Unidos hasta que el movimiento palestino Hamás libere a todos los rehenes, tanto vivos como muertos. Esta condición se ha convertido en el principal escollo de las negociaciones que se llevarán a cabo en la ciudad egipcia de El Arish. El plan, presentado por el presidente estadounidense Donald Trump, consta de 20 puntos, pero Netanyahu ha subrayado que la liberación de los rehenes es la primera y más importante cuestión a resolver.
Por su parte, Hamás ha mostrado disposición para liberar a los rehenes, pero ha exigido que este gesto sea acompañado de un alto el fuego y una retirada parcial del Ejército israelí de sus posiciones actuales, especialmente alrededor de la ciudad de Gaza. Sin embargo, Netanyahu ha insistido en que no se avanzará en ninguno de los artículos del plan hasta que los secuestrados sean trasladados a territorio israelí. En palabras del primer ministro, "
No avanzaremos con ninguno de los artículos del plan hasta que se cumpla la liberación de los secuestrados, vivos y muertos, y sean trasladados a territorio israelí".El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha adoptado una postura aún más firme, advirtiendo a Hamás que los rehenes serán liberados de una forma u otra. Durante su visita a un memorial por las víctimas de la guerra del Yom Kipur, Katz declaró que si Hamás se niega a liberar a los rehenes, las Fuerzas de Defensa de Israel intensificarán el fuego hasta derrotar al grupo y garantizar el regreso de todos. Esta declaración subraya la tensión y la complejidad de las negociaciones que se avecinan.