Oscar 2023: Hollywood confirma que no se quiere a sí mismo
El triunfo de Todo en todas partes... y Sin novedad en el frente en estos 95° premios de la Academia prueba con mayor fuerza que Hollywood desconfía de sus productos más tradicionales en busca de globalización y experimento, guste o no al gran público.
No hubo sorpresas en los Oscar: Todo en todas partes al mismo tiempo se llevó todos los premios que se suponía que se iba a llevar (película, guión original, montaje, dirección, actor de reparto, actriz de reparto y actriz), y Sin novedad en el frente, cuatro (tres de producción, uno el Oscar internacional). Brendan Fraser fue el Mejor actor, premios técnicos para Avatar, Top Gun y Wakanda por siempre, uno “importante” para Ellas hablan, nada para Elvis o El triángulo de la tristeza. Sin embargo, si no hubo sorpresas, sí hubo elementos interesantes.
Dejemos de lado que Michelle Yeoh, una de las más grandes estrellas de acción y artes marciales, e icono internacional del cine de entretenimiento (lo que a veces hace que no se vea la excelente actriz que es) se llevara un premio. También que todos parecían ocasiones para reconocer conjuntos de trabajo más que trabajos puntuales (el caso de Fraser, Yeoh, Jamie Lee Curtis y el simpático ex-niño actor Ke Huy Quan -que en la ansiedad por hablar se olvidó de agradecer a quien lo llevó al cine, Steven Spielberg, ahí presente-. Dejemos de lado que Argentina no se llevó una tercera estatuilla, como si esto fuera un deporte. Lo interesante es el peso que tuvo y sigue teniendo el cine “independiente” (eufemismo por “no de gran presupuesto ni pensado como puro entretenimiento”) y el estudio que ha tomado la posta que alguna vez fue de los desgraciados hermanos Weinstein: A24.
No solo puede congratularse con los premios para Todo... sino además por los dos (Maquillaje y actor) que se llevó La ballena, lo que pone al estudio en un lugar de privilegio. A24 además de producir y distribuir cine independiente, tiene mucho que ver con autores de otros países, un cine “más global” que forma parte del circuito de festivales. De hecho, ya habían obtenido nominaciones (y un premio actoral) en 2021 por Minari. Y son los responsables del éxito “artie” de terror Midsommar.
Lo interesante es que aparece una cuña de esta clase de películas modernas -o, mejor dicho, cool- entre lo que es el aleccionadorismo estadounidense de filmes que bajan línea y el espectáculo gigantesco a veces con más diseño que historia. ¿Es la solución al cine? Si entendemos el Oscar como una especie de diagnóstico, aunque no lo sea es lo que Hollywood piensa de sí mismo. Lo que no quita que ninguna de las dos ganadoras sea una buena película. Pero tranquilizan conciencias no solo estéticas.
Y el triunfo de Sin novedad... muestra otro costado de la globalización: producir fuera de los EE.UU. filmes de gran envergadura. Que es lo que hizo Netflix y salvó un año pésimo (desde caída de acciones hasta indiferencia a sus proyectos fílmicos grandes como Glass Onion y Blonde). No importa para estas líneas si la película es buena, mala, regular o causa dolor de cabeza después de media hora de bombardeos sangrientos: importa que causa impacto global y aparece otro diseño de producción ligado a una ventana específica.
Así las cosas, podemos decir que estos Oscar siguen confirmando que Hollywood se despreocupa, salvo por la tecnología, por el cine que mejor sabe hacer y forma parte de su tradición grande. El cine que aquí representaban Top Gun Maverick, The Fabelmans, Avatar-El camino del agua y Elvis: filmes de gran público que no lo toman por tonto, por alumno a aleccionar o por señora que grita en la panadería “qué barbaridad”. Cine en serio, con sus puntos altos y bajos.