Día de la Persona Trasplantada

Pacientes, familias, el Instituto de Trasplante de la Ciudad de Buenos Aires y un artista se unen para concientizar sobre la donación de órganos

En el Día de la Persona Trasplantada, el Obelisco amaneció con la instalación visual “No hay más tiempo”, una intervención que busca visibilizar la importancia de la donación de órganos y la urgencia que atraviesan miles de pacientes que esperan un trasplante. La obra podrá visitarse hasta el 7 de diciembre.

La instalación del artista Leandro Sívori presenta dos camas hospitalarias —una de adulto y otra pediátrica— sobre las que se ubica un corazón anatómico con un contador digital en cuenta regresiva. La pieza expone de forma directa el tiempo que se agota para quienes esperan un órgano vital y recuerda que, detrás de cada número en lista de espera, hay una vida en pausa.

 

Claudia Mosler, presidenta de la Asociación Pediátrica de Trasplante (Foto: Hernán Nersesian)

 

El presidente del Instituto de Trasplante, Fernando Cichero, subrayó la magnitud del desafío: “Hoy Argentina tiene menos de 20 donantes por millón de habitantes, el mismo nivel que hace diez años, mientras países como España superan los 50. Visibilizar que donar salva vidas es clave: miles de personas, incluidos casi 200 niños, esperan un órgano para el cual no existe reemplazo artificial. Necesitamos ampliar la red de potenciales donantes y lograr el cambio estructural que otros países sí pudieron hacer.”

La acción contó con la presencia del artista, de organizaciones vinculadas a la donación y de la legisladora porteña Patricia Glize, autora de la Ley N.º 6.838, sancionada en septiembre por la Legislatura de la Ciudad. La norma establece el 4 de diciembre como “Día de la Persona Trasplantada” y busca promover actividades de información y conciencia sobre los derechos de las personas trasplantadas y en lista de espera.

 

Claudia Mosler con pacientes trasplantados, familiares y miembros de la Asociación Pediátrica de Trasplantes junto a Leandro Sívori (Foto: Hernán Nersesian)

 

 

Una iniciativa impulsada por familias y asociaciones

El proyecto se trabajó junto a asociaciones y familias de pacientes, entre ellas la Asociación Pediátrica de Trasplantes, encabezada por Claudia Mosler, quien destacó la importancia de contar con una fecha oficial para convocar a toda la sociedad:

“La donación es un acto de amor que nos mejora la vida, pero también una responsabilidad: cuidar ese órgano, defender nuestros derechos y visibilizar que somos una comunidad que existe, trabaja, estudia y necesita ser integrada. No se nos nota, pero somos más de 60.000 personas trasplantadas que caminamos juntas para sostener ese gesto y hacerlo posible para quienes esperan.”  

 

Entre los testimonios presentes, se destacó el de Daniela Romero trasplantada del corazón a los 3 años, hoy tiene 22 y su historia refleja la importancia del sistema de donación en la Argentina.

“Fui trasplantada del corazón de muy chica y crecí haciendo de esa decisión un compromiso: cuidarme, seguir mis controles y contar mi historia. Mis papás recibieron una carta de la familia donante a las 24 horas del trasplante. Saber que eligieron donar la vida de su hija para que la mía continuara es una responsabilidad que me acompaña desde siempre.”

 

Una metáfora visual que interpela

La obra instalada en el corazón de la Ciudad ofrece una metáfora potente: muestra el límite extremo al que llegan quienes esperan un trasplante y señala la necesidad urgente de aumentar la cantidad de donantes en el país.

 

Leandro Sívori, artista responsable de la muestra (Foto: Hernán Nersesian)

 

“El tiempo es todo para quien espera un trasplante: es urgencia, incertidumbre y, muchas veces, una cuenta regresiva. Después de la muerte de Eka, entendí que tenía que decir algo y la obra busca justamente eso: hacernos conscientes de que puede tocarnos a cualquiera y que donar es darle vida a otro.” Leandro Sívori, artista. 

Con esta intervención y la reciente ley, se reafirma el compromiso de impulsar la donación de órganos y de visibilizar a las más de 8.000 personas que hoy esperan un trasplante en la Argentina. Porque cada gesto de conciencia puede convertirse en una oportunidad de vida.

 

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