Pese a la buena cosecha, la molienda no supera la de 2015
La industrialización sigue siendo tema pendiente
Los 56 millones de toneladas de soja producidos en la campaña 2018-2019 no fueron suficientes para que la molienda actual mejore respecto del periodo 2014-2015. Los datos acumulados entre abril y septiembre muestran un retroceso del 5,5%.
La industrialización de la oleaginosa es un tema pendiente de este Gobierno. A partir de un comunicado, agroindustria señaló que las 23,8 millones de toneladas procesadas en lo que va de 2019 representan la cifra "la más alta de los últimos cuatro años".
La verdad es a medias. Sacando los 19,6 millones del año pasado, con motivo de la sequía, el volumen actual apenas supera en 100.000 toneladas los 23,7 millones de 2017, también del Gobierno actual, cuando debería ser muy superior, dado que el campo tuvo este año una excelente producción (56 millones de toneladas).
Por ahora, los 25,2 millones de toneladas registrados en 2015, durante el último año de gestión de Cristina Kirchner, siguen en la primera posición. Hay que aclarar que ese año la capacidad de molienda de las fábricas era inferior a la actual y además estaba cerrada la importación del poroto que provenía especialmente de Paraguay. Hoy hay nuevas plantas trabajando, lo que habla a las claras que faltan granos para industrializar. A la fecha la ociosidad del sector es del 46%.
Según un trabajo de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), esto último se debe a la sucesión de cambios en la legislación vigente sobre derechos de exportación de granos y de productos derivados. "Preocupa la posible reprimarización de nuestras exportaciones hacia el futuro", dijo la entidad.
Efectivamente, desde el cambio de las retenciones en octubre de 2018, la exportación de soja sin procesar terminó ese año siendo de 10,1 millones de toneladas.
Fuentes de la industria subrayaron que el sector tiene hoy un poder de compra menor dado que hay US$5 por tonelada de diferencia a favor de la exportación del poroto sin procesar. Dejando de lado la anterior campaña por la sequía, esperan una caída interanual en el procesamiento de soja del 10%.
Vale recordar que la industrialización de soja finalizó en 2018 con una merma del 12%, debido en parte al aumento de las retenciones. La BCR estimó que este año se situaría en un 41%, aún a pesar de la gran cosecha en términos relativos.
El parate de las fábricas es algo que ya se observa desde comienzos de año, lo que ocasiona no sólo que los trabajadores tengan vacaciones forzosas sino, peor aún, el cierre de plantas y el despido de personal, como sucedió en la planta de Valentín Alsina de la multinacional Cofco, ex Nidera.
En definitiva, el valor agregado que tanto impulsa el Gobierno no llega. El mercado paga más por los subproductos que por las materias primas.