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Por la incertidumbre cambiaria, la industria paga insumos en dólares ante temor devaluatorio

En la UIA aseguran que la importación para la producción se dolarizó en billetes para "cubrirse". La preocupación es la brecha cambiaria y una eventual "disparada" del dólar post elecciones.

Los industriales admitieron que el pago en billetes físicos en dólares se aceleró durante el último mes ante la incertidumbre de la situación cambiaria, debido a la brecha cambiaria y la presión devaluatoria sobre los dólares financieros y el libre. El clima entre los empresarios dejó entrever un temor de los proveedores a una aceleración del precio de la divisa estadounidense a mediados de mes, con el resultado de las elecciones legislativas del domingo próximo.

"Cada vez más gente te vende la mercadería importada a dólar billete, o sea a $200 el dólar que significa tener el billete en la mano", sostuvo a BAE Negocios un integrante de la mesa chica de la Unión Industrial Argentina (UIA), quien además sostuvo que la decisión de los proveedores de insumos para la producción está basada en la necesidad de "cubrirse de una devaluación".

"Muchas empresas descuentan que va haber una devaluación después de las elecciones y los que venden bienes importados se están cubriendo", coincidió otro empresario consultado por este medio. Todo esto en medio de una nueva situación de tensión por las importaciones ante las restricciones de acceso al Mercado Único Libre de Cambio (MULC).

Disparada del dólar

Según otra fuente de la UIA, la preocupación es la brecha cambiaria y una eventual "disparada" del dólar luego de las elecciones. "El problema es la presión que puede llegar a meter en medio de una crisis de inflación muy fuerte, con subas de precios a nivel global. Con la diferencia de que en la Argentina el uso de las herramientas de control y administración del tipo de cambio, tanto para devaluar como para depreciar, resulta también inflacionario", sostuvo.

Para los empresarios existe un dilema en el modelo que debe delimitar las condiciones "fluctuantes" de la macroeconomía. "Si se atrasa el tipo de cambio, se genera inflación. Si lo anclás, en el peor de los casos, con la propia inflación que corre mes a mes, se va perdiendo competitividad en valores muchos más grandes y con el problema de poder recuperarlos", analizó la misma fuente consultada.

Los industriales temen el agotamiento de las herramientas para intervenir en el mercado. Sucede que la recesión de cuatro años, más el estancamiento de la producción fabril en la última década, "deja un escenario con problemas más graves que la coyuntura y que se convierten en circulares".

"La brecha es un desincentivo para la inversión, para la exportación, y por el contrario es un incentivo para sacar cosas del canal formal, como la economía del conocimiento, y llevarlas afuera. Esta situación aumenta más la heterogeneidad que existe. No resolver los temas macroeconómicos, que son complejos por la inercia inflacionaria, el empleo y la pobreza, hace agotar las herramientas. Esto es más que una cuestión de clima electoral", sentenció otro análisis dentro del mundo UIA.

La falta de financiamiento y la dolarización de carteras, que saltan el cepo y convierten a la moneda estadounidense en medio de pago y ya no en referencia de precios, puso en alerta a los empresarios, quienes ven que la intervención del Estado comienza a ser insuficiente para la regulación. El acuerdo con el FMI sigue siendo una noticia esperada por el sector privado, aunque desde la UIA aclaran que "no alcanzará" para evitar un salto cambiario "sin un plan".

La preocupación para las empresas es el condicionamiento de la inversión a partir de las trabas importadoras. Allí alertan del costo que tendrá la política cambiaria de control constante sobre la brecha cambiaria. "Se torna inviable si el país se mantiene girando en una situación que no tiene horizonte claro, ni una definición de salida", se resignó otra fuente fabril.

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