Por la suba de los alimentos, advierten que la pobreza no bajará del 40%
La consultora Ecolatina registró subas más marcadas en la Canasta Básica que en el conjunto de precios al consumidor
Tanto la Canasta Básica Alimentaria (CBA) como la Canasta Básica Total (CBT) vienen aumentando por encima de la inflación, advirtió la consultora Ecolatina. Por lo que prevén que el Indec dé cuenta de un deterioro en su próxima medición de la incidencia de pobreza y, pese a las medidas para paliar la aceleración inflacionaria posterior a la devaluación, no ven que el escenario macroeconómico permita mejoras a lo largo del año próximo.
En el primer semestre la pobreza llegó al 40,1% con una incidencia incluso más preocupante en los menores de edad: en la franja de entre 12 y 17 años –esto es, cuando las necesidades calóricas de los chicos crecen hasta superar las de un adulto- el 59,6% de los niños está por debajo de la Línea de Pobreza. Sobre este ya complejo panorama social, la devaluación posPASO volvió a disparar la inflación –que en agosto marcó 12,3%- y en particular ambas canastas básicas que son las que definen las Líneas de Indigencia y de Pobreza respectivamente: la CBA trepó 17% y la CBT, 14,3%.
En septiembre, de acuerdo a la consultora Ecolatina, la dinámica habría vuelto a repetirse por un pronunciado avance de los precios de la comida, al menos conforme a su relevamiento de precios en el Gran Buenos Aires. Esto derivó en las medidas anunciadas por el ministro de Economía, Sergio Massa, para mejorar los ingresos y paliar el impacto de la aceleración inflacionaria, pero no necesariamente alcanzaría para evitar el deterioro de la situación social. “En septiembre, el IPC GBA Ecolatina registró un aumento mensual del 12,4%, mientras que el rubro de Alimentos y bebidas aumentó un 14%. En este contexto, cabe esperar que continúe la tendencia del incremento de los precios de las canastas por encima de la inflación”, señaló el informe del equipo que encabeza el economista Santiago Manoukian.
Por el momento, dos mediciones regionales de inflación ya controvirtieron las proyecciones de la Secretaría de Proyección Económica respecto de que la inflación en septiembre sería inferior a la de agosto. Mientras para el viceministro Gabriel Rubinstein, “no hay dudas” de que la inflación está bajando, tanto en Bahía Blanca como en la Ciudad de Buenos Aires, los guarismos del mes fueron en alza.
Una comparación entre la canasta alimentaria y la asistencia social le permitió a la consultora afirmar que “los ingresos y las asignaciones no alcanzan para cubrir las necesidades básicas”. En efecto, al mes de agosto, dos salarios mínimos complementados con dos AUH no alcanzaron para sacar a una familia de la pobreza. En el mes, los $13.861 de la AUH solamente cubrieron “el 47% de las necesidades calóricas de un niño”. De allí que con el suplemento de la Tarjeta Alimentar, recién ahí las familias pudieran superar ese umbral.
En realidad, el deterioro de la cobertura social no es nuevo: “ Si observamos la serie de datos desde enero de 2022, podemos notar una tendencia en la que la Asignación Universal por Hijo (AUH) no fue suficiente para cubrir el costo de la Canasta Básica Alimentaria para un niño equivalente. En consecuencia, durante todos los meses fue necesario un refuerzo a través de la Tarjeta Alimentar para lograr una cobertura completa de las necesidades alimentarias”, detalló en informe.
Sin expectativas de que los alimentos y los demás componentes de la Canasta Básica se muevan por debajo de los salarios en los próximos meses, para Ecolatina las proyecciones no son optimistas. En esto, explicaron, también pesa la presión dolarizadora por la incertidumbre electoral que ya llevó al CCL y al blue a coquetear con los $900 reforzando las expectativas de devaluación del tipo de cambio oficial y un nuevo recrudecimiento de la inflación con el cambio de Gobierno. A esto, se le suma la proyección de la corrección de los precios relativos, es decir, un aumento de las tarifas por la quita de subsidios en 2024.
“No esperamos una mejora en la situación para 2024. La futura corrección de precios relativos tendrá un impacto inmediato en la inflación y en el precio de los alimentos en particular. Hay que tener en cuenta que la situación actual difiere de la que enfrentó el cambio de mandato en 2015. Actualmente, los salarios reales se encuentran cerca del 20% más bajos que en aquel entonces y la pobreza es más de 10 puntos superior”.
“En este contexto, es fundamental que la instrumentación de un plan de estabilización, además de contemplar el pilar fiscal-monetario y cambiario, tenga como uno de sus pilares a las políticas de ingreso, incluyendo una mejor focalización de la política fiscal y acuerdos de precios y salarios que contribuyan a una mejora sostenida en las condiciones de vida”, concluyó el informe.