Prometen que la primera pistola con IA en EEUU llega a fin de año
La empuñadura reconocerá las huellas digitales y tendrá una cámara con reconocimiento facial. Ya hubo otros intentos y hay más desarrollos
Las pistolas inteligentes personalizadas, que sólo pueden ser disparadas por usuarios verificados a través de sus huellas digitales o de reconocimiento facial, podrían finalmente estar disponibles para los consumidores estadounidenses después de dos décadas de dudas sobre su fiabilidad y la preocupación de que den paso a una nueva ola de regulaciones gubernamentales.
En enero de 2022, la empresa LodeStar Works, que entonces tenía sólo cuatro años de antigüedad, presentó su pistola inteligente de 9 mm a accionistas e inversores en Boise (Idaho). Y la empresa SmartGunz LLC, afirmó que las fuerzas del orden están probando su producto, un modelo similar pero más sencillo.
Pero es otra la empresa que parece haberles tomado la delantera en la carrera por crear una pistola con Inteligencia Artificial y tendrá disponible su 9 mm para fin de este año. El arma es de la empresa Biofire y sólo puede dispararse si reconoce a un usuario autorizado mediante un lector de huellas dactilares en la empuñadura o una cámara de reconocimiento facial en la parte trasera, según publicó The Wall Street Journal.
Pistolas inteligentes, un desarrollo de dos décadas
Las pistolas que utilizan tecnología para garantizar que sólo puedan ser disparadas por sus propietarios, llamadas pistolas inteligentes, se vienen desarrollando y debatiendo desde la década de 1990. La pistola inteligente Biofire será la primera que se ponga a la venta de forma generalizada si sale en diciembre, como está previsto.
La mayoría de los primeros prototipos de pistola inteligente utilizaban el desbloqueo por huella dactilar o una tecnología de identificación por radiofrecuencia que permite disparar el arma sólo cuando un chip del arma se comunica con otro chip que lleva el usuario en un anillo o pulsera, como era el caso de LodeStar, que permitía, además, contar con una aplicación de teléfono y un teclado con una clave que permitía su uso a una persona diferente a la que tenía registrada su huella dactilar.
La National Shooting Sports Foundation (NSSF), la asociación comercial de la industria de las armas de fuego, afirmó que no se opone a las armas inteligentes, siempre y cuando el gobierno no imponga su venta y prohíba a aquellas que no tengan la nueva tecnología. ¿Por qué esta aclaración? Porque en el Estado de Nueva Jersey ya ocurrió que hubo una ley destinada a promover las armas inteligentes y levantó las iras de los defensores de la Segunda Enmienda.
Quiénes se oponen a las armas inteligentesMientras que sus defensores aseguran que las armas inteligentes podrían ayudar a reducir los tiroteos accidentales y los robos de armas de fuego, los primeros intentos de comercializar armas inteligentes fracasaron, en gran medida por la presión de los defensores del derecho de armas o porque no funcionaban como se había prometido.
Al igual que ha ocurrido con otras tecnologías, como los coches eléctricos, que cambiaron productos establecidos desde hace mucho tiempo, la cuestión con las pistolas inteligentes es si pueden funcionar al menos tan bien como las versiones tradicionales a las que sustituyen y encontrar clientes detrás de los primeros adoptantes adinerados.
La pistola inteligente Biofire cuesta 1.499 dólares. Las pistolas similares sin características de alta tecnología suelen costar entre 400 y 800 dólares.
Hasta ahora, los intentos de desarrollar armas inteligentes se han estancado: Smith & Wesson (SWBI.O) sufrió un boicot y el producto de una empresa alemana fue pirateado.
Cuando Smith & Wesson se comprometió en 1999 a promover el desarrollo de armas inteligentes, entre otras medidas de seguridad de las armas en un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos, la Asociación Nacional del Rifle patrocinó un boicot que provocó una caída de los ingresos.
En 2014, la empresa alemana Armatix sacó al mercado una pistola inteligente del calibre 22, pero fue retirada de las tiendas después de que unos piratas informáticos descubrieran una forma de interferir a distancia las señales de radio del arma y, mediante imanes, dispararla cuando debería haber estado bloqueada.