¿Qué le espera al mundo del trabajo en 2025?
El panorama laboral para 2025 se presenta sumamente preocupante
En un par de días comienza el mes de marzo, y en cierto punto se le da un inicio formal al año. Es por ello que es importante hacer un balance de lo que fue el año 2024 en términos del mundo de trabajo y hacer una proyección de lo que se puede esperar para 2025.
Según un informe de CIFRA-CTA, la actividad económica experimentó una fuerte contracción desde el inicio de 2024, impulsada por la devaluación de diciembre de 2023, que provocó una significativa pérdida de ingresos, especialmente entre las personas trabajadoras. Esta recesión se profundizó aún más debido a un severo ajuste fiscal, que derivó en despidos masivos en el sector público y el cierre de organismos estatales. Un claro indicador de esta caída es el consumo, medido a través de las ventas en supermercados, que desde diciembre de 2023 muestran una marcada contracción sin señales de recuperación. Por ejemplo, entre noviembre de 2023 y octubre de 2024, las ventas en estos establecimientos retrocedieron un 12 por ciento.
A lo largo de 2024, el empleo sufrió una fuerte retracción. Aunque los niveles de actividad se mantuvieron en torno al 48%, la tasa de desocupación aumentó del 5,7% en el tercer trimestre de 2023 al 6,9% en el mismo período de 2024, lo que equivale a aproximadamente 1,6 millones de personas sin trabajo.El segmento etario más perjudicado fueron las personas jóvenes, en especial las mujeres. En este grupo, la tasa de desocupación de las mujeres de hasta 29 años pasó de 12,7% a 16,1%. En el caso de los varones jóvenes, el desempleo pasó de 11,3% a 13,6%.
Al mismo tiempo, la subocupación demandante pasó del 6,8% al 8,3%, reflejando un incremento en la cantidad de personas que desean trabajar más horas pero no logran hacerlo. En términos absolutos, Argentina registra cerca de un millón de desocupados y 1,2 millones de subocupados que buscan ampliar su jornada laboral. Si a esto se suman los 3,6 millones de trabajadores no registrados, el panorama de la precarización laboral se vuelve aún más preocupante y difícil de revertir.
Entre noviembre de 2023 y octubre de 2024, se perdieron 186.814 puestos de trabajo registrados, con una caída especialmente concentrada en el sector privado, que representó el 67% de las desvinculaciones. Si bien entre julio y octubre se registró un leve crecimiento del empleo, este no logró compensar la fuerte reducción de los primeros meses de 2024. La construcción fue el sector más afectado, con una pérdida de 67.500 puestos, probablemente debido a la suspensión de la obra pública. De cara a 2025, aún persiste la incertidumbre sobre la evolución de este sector.
En términos de ingresos, la evolución del salario registrado estuvo fuertemente condicionada por la inflación. La devaluación de diciembre de 2023 provocó una caída de aproximadamente 15 puntos en los salarios reales en solo dos meses. Si bien a lo largo de 2024 algunos aumentos superaron la inflación, en octubre de 2024 los salarios reales aún se mantenían por debajo de los niveles de noviembre de 2023.
Entre noviembre de 2023 y octubre de 2024, el sector público registró una reducción de 43.000 asalariados, principalmente debido al cierre de organismos, lo que implicó la puesta en disponibilidad de trabajadores de planta permanente y la renovación trimestral de contratos, además del impacto del ajuste en los gobiernos provinciales. Por otro lado, la negociación paritaria iniciada en junio de 2024 acumula hasta febrero de este año un aumento del 16,2%, mientras que la inflación entre junio de 2024 y enero de 2025 alcanzó el 29,5%, lo que representa una pérdida de más de 13 puntos en ocho meses. Con una gestión que tiene como objetivo principal seguir bajando la inflación de cara a las elecciones de medio término es más que probable que en la primera mitad de 2025 las paritarias estatales sigan a la baja.
Un último punto, y no por ello menos preocupante, es la fuerte caída del poder adquisitivo del salario mínimo. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2024, se redujo un 29,4%. Aunque a lo largo del año se aplicaron aumentos nominales, estos no fueron suficientes para recuperar su valor en términos reales. En octubre de 2024, el salario mínimo equivalía apenas al 27,1% de la canasta básica que marca la línea de pobreza para una familia tipo y a menos del 62% de la canasta que define el nivel de indigencia. Actualmente, el salario mínimo es de $279.718, mientras que una familia necesita al menos $334.536 para no ser considerada pobre.
El panorama laboral para 2025 se presenta sumamente preocupante. En el sector público, ya se habla de una Deep Motosierra lo que implica nuevos recortes y despidos. En el ámbito privado, la caída de ciertas actividades sugiere una posible reducción adicional de puestos de trabajo. A esto se suma el persistente nivel de inflación, que no logra descender por debajo del 2% mensual, mientras que la mayoría de los acuerdos paritarios se están cerrando por debajo de ese umbral, profundizando así la pérdida del poder adquisitivo.