Suena el río, pero Joe Biden sigue en la carrera por la presidencia de Estados Unidos
A pesar de la opinión pública, el presidente demócrata Joe Biden seguirá como candidato a presidente para las elecciones de noviembre
Los principales representantes del partido demócrata descartaron la posibilidad de sustituir al presidente Joe Biden como candidato tras su floja actuación en el debate del pasado jueves y pidieron a los miembros del partido que se centraran en las consecuencias de una segunda presidencia de Donald Trump. Hay sin embargo, un par de preguntas que sobrevuelan al mundillo político en los Estados Unidos.
Tras días de que el río sonara con las lamentaciones por la mala noche de Biden en el debate con Trump, los líderes demócratas rechazaron firmemente los llamamientos para que su partido elija a un candidato presidencial más joven para las elecciones del 5 de noviembre.
Mientras los medios, especialmente los aliados, especulan con una larga lista de nombres, se preguntan ¿cuáles son las opciones y cuáles los problemas? El principal problema, dicen, es que Biden se aseguró cómodamente los delegados suficientes para ganar la nominación de su partido. Eso significa que sólo una persona puede cambiar quién será el candidato demócrata que se enfrente a Donald Trump: El propio Biden.
Las reglas no permiten repetir una elección popular. Para convertirse en el nominado del partido, un candidato necesita ganar la mayoría de los delegados a la convención nacional demócrata. El número necesario es 1.968 y Biden ya reunió 3.894 porque se ha presentado prácticamente sin oposición. Nadie, ni siquiera los delegados de la convención, puede obligar al Presidente a echarse a un lado. Pero si se le convence para que se retire, estos delegados quedarían libres y, por tanto, podrían votar al candidato de su elección.
La convención nacional de los demócratas comienza el 19 de agosto, por lo que habrá incertidumbre al menos hasta entonces para quienes creen que Biden no es un buen candidato.
Respecto a la sucesión, el Financial Times planteó: "La pregunta que Biden, y la primera dama, deben hacerse ahora es a quién temería más Trump: ¿A Biden o a un oponente más joven que pueda lanzar las refutaciones que él no pudo hacer el jueves? Para un número creciente de demócratas, esa pregunta se responde sola".
Biden no desiste
Los voceros de la campaña insistieron en que Biden sigue comprometido con un segundo debate con Trump el 10 de septiembre, horas después de que el presidente, de 81 años, reavivara las preocupaciones sobre su edad en el enfrentamiento televisado del jueves por la noche.
Rechazaron los llamamientos a que renuncie para que otro demócrata ocupe su lugar, manteniendo que el presidente tuvo un buen desempeño frente a las afirmaciones y ataques sin fundamento de Trump.
El equipo de Biden dijo que el jueves fue el mejor día de recaudación de fondos de base, o de pequeños dólares, del presidente estadounidense desde el inicio de su campaña, y difundió un memorando en el que argumentaba que había "ganado" el debate al persuadir a los votantes independientes e indecisos.
Pero los principales legisladores demócratas, los donantes y las personas de dentro del partido se vieron sacudidos por los tropiezos del presidente en el debate. Un miembro del partido demócrata dijo tras el debate que había un "nivel de pánico mayor del que he visto o creído posible". Otro comentó: "Confirmó nuestros peores temores".
Luego, al menos públicamente, dejaron de poner reparos a la candidatura.
David Axelrod, otrora asesor principal del expresidente Barack Obama, dijo en CNN que Biden había ganado puntos en algunas cuestiones políticas, pero añadió: "Va a haber discusiones sobre si debe continuar."
Apoyo de la familia
La familia del presidente Joe Biden lo respaldó después de su desafiante actuación en el reciente debate, según declararon fuentes cercanas al New York Times. A pesar de las críticas por su preparación, Biden recibió apoyo unánime de sus seres queridos, incluido su hijo Hunter Biden, quien enfatizó la capacidad de su padre para liderar el país durante otros cuatro años.
Tras el debate, Biden se retiró brevemente con su familia a Camp David mientras buscaba estrategias para tranquilizar a los demócratas preocupados. Aunque conscientes de los desafíos, los familiares del presidente están comprometidos a mostrar su lado más fuerte y convincente en la campaña.
Además, algunos miembros de la familia, incluido uno de sus nietos, están explorando formas de involucrarse más activamente, posiblemente utilizando plataformas de redes sociales para conectar con votantes influyentes.
En palabras de una fuente cercana, "toda la familia está unida" en su apoyo a Biden, quien continúa decidido a seguir en la contienda electoral. Este respaldo familiar es crucial mientras Biden se prepara para enfrentar los desafíos restantes de la campaña presidencial con determinación y fortaleza.